Practicar el ayuno intermitente es una costumbre que se va extendiendo en Silicon Valley (California, EE.UU.), donde son muchos los directivos y trabajadores de compañías tecnológicas que creen que abstenerse de comer por unos días de forma periódica ayuda a alcanzar un nuevo nivel de eficiencia e incluso prolonga la vida.

Alternar ciclos de ayuno y de alimentación como una forma de restricción calórica ha dado origen a una serie de aplicaciones móviles, que ayudan a calcular los días de ayuno, las calorías perdidas y a preparase para un nuevo ciclo.

El diario ‘The Guardian’ describió esa práctica como “la nueva tendencia en el desarrollo personal”, tras la meditación y la conciencia plena (‘mindfulness’).

El ayuno intermitente no es una idea nueva, sino que fue popularizada en el siglo XX por el estadounidense Paul Bragg, adepto de la medicina alternativa. Lo curioso es que el autor de ‘Milagro del Ayuno’ no tenía educación médica y mucho de lo que relataba sobre sí mismo resultó ser mentiras. Por ejemplo, sostenía que fue atleta olímpico dos veces, algo que se demostró como falso. Bragg defendía que seguir sus consejos podía aumentar la longevidad hasta los 120 años. Sin embargo, él mismo murió a la edad de 81 de un infarto de miocardio.

El nuevo auge del ayuno intermitente se inició en 2014 después de la aparición de varias investigaciones y de la publicación de una serie de libros dedicados a este tipo de dietas, así como al interés por la práctica mostrado por actrices como Miranda Kerr o Jennifer Aniston.

Uno de los esquemas de ayuno intermitente más divulgados es el de 5/2: alternar cinco días de alimentación habitual con dos de ayuno, consumiendo no más de 500 calorías al día.

Las ideas del efecto saludable del ayuno se popularizaron entre los especialistas informáticos de Silicon Valley aficionados al llamado ‘biohacking’, una práctica que busca mejorar la salud y prolongar la vida mediante diversos métodos, desde el control de los indicadores físiológicos hasta la toma de medicamentos.

“El primer día [de ayuno] tenía tanta hambre que creía que iba a morir. El segundo día estaba famélico. Pero el tercer día me desperté y me sentía mejor que lo había estado en 20 años”, contó a The Guardian el CEO de la empresa de capital de riesgo All Turtles, Phil Libin.

Geoffrey Woo, director ejecutivo de la empresa de biohacking HVMN cree que el ayuno es uno de los mejores modos de protegerse contra la cultura agresiva de consumo que nos dicta que hace falta comer todo el tiempo. A principios de este año, llegó a realizar un ayuno de siete días junto con compañeros de trabajo y otros seguidores de esta práctica.

La comunidad de los adeptos al ayuno intermitente incluye ya a varios miles de personas, principalmente diseñadores informáticos de entre 20 y 30 años de edad.

Aunque ya existen compañías especializadas en ofrecer servicios relacionados con el ayuno intermitente y sus dietas de acompañamiento, la efectividad de este método sigue siendo una cuestión pendiente de demostrar, a pesar de que una serie de experimentos en ratones y otros pequeños mamíferos han probado que los animales alacanzaban mayor longevidad y padecían menos enfermedades crónicas.

Sin embargo, los estudios en humanos son más escasos y de peor calidad, por lo que todavía no se puede sacar conclusiones convincentes de estas investigaciones.

Algunos expertos alimentarios creen que la afición al ayuno puede causar fijaciones malsanas en la alimentación.

“Centrarse demasiado en los signos vitales y en el consumo alimentario se ha hecho una norma, por lo que es difícil entender cuándo se convierte en una obsesión”, comentó a ‘The Guardian’ el experto en trastornos alimenticios Shrein Bahrami.

La nueva tendencia está contribuyendo a la creación de nuevas gamas de productos. Este mes, HVsNM ha empezado a recibir pedidos por su bebida energética Ketone, un supercombustible para deportistas que presuntamente contiene cuerpos cetónicos, compuestos producidos por el hígado durante el ayuno que sirven de fuente de energía.

Según el fabricante, la bebida cambia el metabolismo y mejora las habilidades físicas y la concentración mental.

El efecto es explicado con la cetosis, una situación metabólica del organismo que induce el catabolismo de las grasas a fin de obtener energía, generando cuerpos cetónicos, los cuales descomponen las grasas en cadenas más cortas, generando acetoacetato, que es usado como energía por el cerebro y el resto de los órganos del cuerpo humano.

Algunos dietistas, no obstante, ponen en duda la idea de que la cetosis se pueda activar tomando una bebida o que esta afecte al cerebro de manera peculiar. Normalmente, este estado se alcanza mediante el ayuno o una dieta especial baja en carbohidratos y alta en grasas.