El 2023, será el año de la investigación científica sobre los Fenómenos Aéreos Anómalos, UAPs por sus siglas en inglés, nombre con que las autoridades estadounidenses, denominan a los OVNIS. De acuerdo con el investigador, Ryan Sprague, Desde que el reconocido diario The New York Times, publicara el histórico artículo en 2017 sobre el programa del Departamento de Defensa, que investiga los fenómenos anómalos anómalos, el tema se ha vuelto muy importante. Y cada año siguiente trae aún más cobertura de noticias, especulación y respuestas del gobierno.

Los comentarios de Sprague llegan después de un año bastante significativo en las noticias sobre los no identificados. En mayo pasado, el Congreso celebró la primera audiencia abierta sobre el tema en más de 50 años. Luego, en el mes de julio, el Departamento de Defensa anunció el establecimiento de la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO por sus siglas en inglés) con la intención de unificar los esfuerzos entre las agencias gubernamentales para “detectar, identificar y atribuir objetos de interés”, incluidos “objetos espaciales no identificados, aéreos, sumergibles y transmedios”. Además, en octubre, la NASA inició un estudio independiente de nueve meses para examinar datos no clasificados de fuentes gubernamentales y civiles para determinar “la mejor manera de recopilar datos futuros y cómo la agencia espacial puede utilizar esos datos para avanzar en la comprensión científica de los UAPs.

Posteriormente, en diciembre de 2022, una enmienda bipartidista a la Ley de Autorización de Defensa Nacional exigió al Departamento de Defensa que revisara los documentos sobre los OVNIS que se remontan a 1945, lo que podría cambiar las reglas del juego en el estudio del fenómeno. Sprague indicó que el informe de la NASA, previsto para publicarse en algún momento de la primavera de este año, y dirigido por un equipo de 16 científicos, incluidos astrofísicos, astronautas y oceanógrafo, es importante porque su enfoque no se centra solo en los casos militares, y que examinarán los archivos de las anomalías espaciales a través de una lente científica.

Otro grupo que entusiasma al investigador es el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica, y su recién formado Comité de Integración y Extensión de Fenómenos Anómenos Anomalos No Identificados. La cual es la sociedad técnica aeroespacial más grande del mundo, y la misión de su nuevo comité es “mejorar la seguridad aeroespacial mejorando el conocimiento científico y la mitigación de las barreras para el estudio de los fenómenos anómalos no identificados”.

Finalmente, este año se presentará el trabajo del astrofísico de la Universidad de Harvard, Avi Loeb, quien dirige el Proyecto Galileo para la Búsqueda Científica Sistemática de Evidencia de Artefactos Tecnológicos Extraterrestres. Con el objetivo de “llevar la búsqueda de firmas tecnológicas alienígenas de observaciones accidentales a la corriente principal de la investigación científica transparente, validada y sistemática”.