El subsuelo y los mantos freáticos de Quintana Roo, el estado que alberga el hermoso Caribe mexicano y cuenta con la playa de Cancún, tienen severos problemas de contaminación con aguas negras por la carencia de un sistema de drenaje, pero también de la urbanización salvaje y el turismo.

En una entrevista para el medio local ‘El Quintana Roo’, la doctora Gabriela Rico Ferrat, quien lleva cuatro décadas investigando la flora y fauna de Cancún y actualmente dirige el Centro de Investigación y Protección de la Biósfera, aclaró que la contaminación además sobrepasa el subsuelo y llega a las reservas de agua, además de las costas del mar Caribe.

Un estudio de diversos integrantes del Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Quintana Roo evidencia que la bahía de Chetumal, capital del estado ubicada al extremo sur del mismo, está contaminada con metales pesados, materia orgánica y nutrientes producto de la descarga de aguas residuales en el municipio.

 

 

Desde el 2011, un estudio respaldado por la Organización de las Naciones Unidas reveló que mantos acuíferos de Cancún tenían toda clase de contaminantes, principalmente aguas residuales, pero también desechos de campos de golf, pesticidas, e incluso drogas ilícitas, reportó en aquel año el diario ‘La Jornada’.

La contaminación ocurre en casi todas las playas de la barra de la Riviera; y aunque en el 2010 el director de la Comisión Nacional de Agua de aquel entonces dijo que los problemas con las aguas residuales de Cancún, Playa del Carmen y Chetumal eran atendidos, el problema persiste hasta hoy.

Una de las consecuencias es la destrucción de los pocos arrecifes que todavía existen en la costa del estado, los cuales han disminuido en un 70% desde la década de los años 1970.

“Están muertos en toda la zona norte hasta después de Playa del Carmen, y Cozumel, lo que está para la costa. Por desgracia crecen los hoteles, los desarrollos habitacionales, pero no la infraestructura para proteger el ambiente”, dijo Rico Ferrat a ‘El Quintana Roo’.