Andy Saunders, un fotógrafo aficionado británico, le otorgó una nueva vida a la célebre fotografía que muestra a Buzz Aldrin, astronauta de la misión Apolo 11, en la superficie de la Luna en 1969. Y para ello simplemente restauró la imagen de manera que revelase la sonriente cara que apenas emergía tras el casco, informa ‘RT’.

Saunders recurrió a una técnica de procesamiento de fotografías utilizada frecuentemente por los astrónomos para mejorar la claridad de las imágenes. Dijo que pasó horas trabajando en la foto, ajustando la saturación y el contraste, iluminándola y oscureciéndola —a veces solo unos pocos píxeles a la vez—, hasta que finalmente se perfiló la cara de Aldrin sonriendo a la cámara que sostenía Neil Armstrong.

El fotógrafo aficionado precisó que, aunque fue “el primero en hacerlo”, realmente “esto no es tan técnico”, pues solo usó “equipos de procesamiento de fotos y dedicación”.

Saunders ya había utilizado sus habilidades de edición en otras imágenes de la Apolo 11, como cuando combinó tres cuadros de una grabación de la NASA para obtener una imagen clara del rostro de Neil Armstrong momentos después de pisar el satélite natural de la Tierra.