En el marco del día de los objetos voladores no identificados relacionados normalmente con la vida extraterrestre, la Agencia de Noticias ACI Prensa, entrevistó al jesuita Hermano Guy Consolmagno, astrónomo, científico planetario y Director del Observatorio del Vaticano, sobre el tema.

El científico aclaró que el Vaticano no tiene una posición definida respecto del no identificados, y que “la única enseñanza de la Iglesia sobre el tema es que Dios creó este universo”. “Por lo tanto, nos corresponde estudiar lo que Dios creó como una forma de aprender más sobre quién es este Dios”. 

“En los últimos veinte años, los astrónomos han descubierto miles de planetas alrededor de otras estrellas, y el Observatorio Vaticano ha participado en esa investigación”, señaló el astrónomo jesuita.

“Sin embargo, después de medio siglo de búsqueda intensiva, todavía no tenemos pruebas de vida en ninguno de esos planetas. Pero eso no es sorprendente, ya que sabemos que no será fácil detectar la vida en lugares tan lejanos con las herramientas que tenemos ahora”, “eso no nos impide seguir buscando” “si alguna vez encontramos esa vida, incluso vida inteligente, seguirá siendo la creación del mismo Dios que nos creó a nosotros”, agregó el director de la Specola Vaticana, considerado uno de los observatorios astronómicos más antiguos del mundo.

Por su parte, el pasado 18 de mayo, el Padre Mario Arroyo, doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma confirmó que “partirían del hecho evidente de que los extraterrestres serían criaturas de Dios, al igual que el resto de la creación. Extraterrestre no es sinónimo de increado; y si es creado, es dependiente también de Dios”.

“Ni la Biblia ni el Catecismo afirman que seamos los únicos en el universo, “la relación con Cristo también sería un interesante objeto de estudio teológico, pues la Creación entera, incluida la vida extraterrestre, ha sido hecha en Cristo y tiene su fin en Él”.

“La centralidad cósmica de Jesucristo no se discutiría, pero tendría que precisarse su modo de relación con nuestros vecinos interestelares”, añadió el catedrático de la Universidad Panamericana en la ciudad de México.

Para concluir, el P. Arroyo comentó que “el descubrimiento de vida extraterrestre supondría una explosión de incógnitas que la teología, poco a poco, pacientemente, tendría que ir dilucidando progresivamente”.

Declaraciones que dejan en claro la apertura de los científicos miembros De la Iglesia Católica con respecto a la vida fuera de la Tierra.