El lomo de cerdo es una de las carnes más magras y está recomendado, -eliminando su grasa-, por la Asociación Americana del Corazón. Aporta proteínas de excelente calidad por su contenido en aminoácidos esenciales, además de hierro, zinc y vitaminas del grupo B, informa el portal ‘Sabor Mediterráneo’.

En cuanto a su contenido graso, los cortes magros de la carne de cerdo, como el lomo de cerdo, sólo tiene un 3,4% de grasa total, el mismo contenido que un muslo de pollo y prácticamente la mitad que el atún fresco.

La carne magra de cerdo es, por tanto, muy adecuada para una dieta saludable, por sus propiedades cardiosaludables, ya que además de poseer un contenido bajo en grasa, sus ácidos grasos son fundamentalmente monoinsaturados. Tiene más de un 50% de ácidos grasos insaturados, entre los que destaca el ácido oleico (38%), característico del aceite de oliva y responsable en gran medida de las propiedades cardiosaludables de la Dieta Mediterránea, lo que ayuda a reducir los niveles de LDL (colesterol malo) y a mantener o a aumentar ligeramente los niveles de HDL (colesterol bueno).

En definitiva, se trata de un producto de elevada densidad de nutrientes necesarios en todas las etapas de la vida y, en especial en aquellas en las que las necesidades están incrementadas (embarazo, crecimiento, deporte, etc.).

Para la Dra. Clotilde Vázquez Martínez, Especialista en Endocrinología y Nutrición y Jefe de Sección de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, se está reconsiderando el papel alimentario y nutricional de la carne de cerdo. En concreto, la carne magra de cerdo es un alimento asequible a toda la población, que constituye una fuente de proteínas de excelente calidad, vitaminas del grupo B, cuyo aporte de grasa no es mayor que el de la carne de vacuno y el perfil de ácidos grasos puede ser más favorable.”