Desde hace más de dos décadas los astrofísicos se preguntan si las lunas heladas de algunos planetas del Sistema Solar son los lugares más interesantes para buscar vida extraterrestre porque tendrían océanos de agua líquida bajo su superficie helada, pero un estudio reciente indica que tanto esa capa como el subsuelo de Europa y Ganímedes (Júpiter) y Encélado y Titán (Saturno) estarían muertos en los ámbitos biológico y geológico.

Un equipo investigador encabezado por Paul Byrne, geólogo planetario de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos), ha llegado a esta conclusión tras determinar que ninguna fuerza conocida podría romper el terreno de esos satélites como sucede en la Tierra con las fallas —el terreno se separa por deslizamiento— o fallas inversas, cuando las rocas se comprimen unas contra otras.

Cuanto mayor es esa fuerza, menos actividad geológica tiene el lugar y, por tanto, se dan menos interacciones entre la roca fresca y el agua marina que podrían sustentar la vida. Por este motivo, esos científicos aseguran que se trata de una noticia terrible, debido a que ningún ser puede sobrevivir en un planeta o satélite muerto.

Estos especialistas han realizado sus cálculos en función del grosor de la capa de roca sólida que se encuentra encima de otra más caliente y blanda que no se puede romper y han tenido en cuenta aspectos como el peso del agua y el hielo sobre la superficie rocosa, pero los cálculos finales han sido similares para cada una de esas lunas.

“Sería fantástico si encontramos cosas interesantes, porque esos mundos son geniales y quizás haya vida allí”, pero “si tenemos razón significa que debemos reconsiderar estos mundos como destinos habitables o lugares en los que explorar su habitabilidad”, ha detallado Byrne a ‘Space.com’.