Científicos estadounidenses han divulgado los resultados de un reciente experimento de eliminación de células senescentes –también denominadas ‘células zombi’- realizado a un grupo de pacientes con una grave dolencia pulmonar.

Las células senescentes o semiactivas se forman en diversas zonas del cuerpo humano. Estas no están completamente muertas, por lo que no son eliminadas por el organismo, y al mismo tiempo están demasiado dañadas como para reparar tejidos o llevar a cabo funciones normales.

Con el aumento de estas ‘células zombi’ el cuerpo se deteriora gradualmente, lo que estimula el envejecimiento. Asimismo, están asociadas a al menos una veintena de enfermedades graves, desde osteoporosis hasta diabetes o debilidad muscular.

En el caso de esta investigación, los catorce participantes padecían de fibrosis pulmonar, una cicatrización en los pulmones que impide que el oxígeno circule por el cuerpo. Esto causa dificultades de respiración, dolores musculares y articulares, así como fatiga severa. Por lo general, los pacientes sobreviven solo entre seis y ocho años desde que se les diagnostica la enfermedad, informó ‘E Bio Medicine’.

Para eliminar las ‘células zombi’, los investigadores utilizaron un compuesto senolítico formado por el fármaco Dasatinib y quercetina. Los enfermos recibieron nueve dosis a lo largo de tres semanas.

Al final del corto experimento, todos los participantes mostraron una mejora clínicamente significativa en sus funciones físicas, a pesar de que su nivel de debilidad y su estado de salud general no cambiaron.

Los investigadores señalaron que están estudiando la eficacia de otros fármacos senolíticos en la eliminación de las ‘células zombi’. Asimismo, hicieron especial hincapié en que el estudio está todavía en su etapa inicial, por lo que no se pueden aplicar sus resultados a un uso general.

“Nadie debe tomar estos medicamentos. Esta investigación apenas está comenzando”, advirtió el autor principal del estudio, James Kirkland, investigador del Centro de Envejecimiento Robert y Arlene Kogod de la Clínica Mayo de Minnesota, reportó ‘Science Daily’.