Cada vez más científicos creen que la mejor forma de demostrar que no somos la única civilización avanzada en la Galaxia, es centrarnos en la búsqueda de tecnología extraterrestre.

El Proyecto Galileo es una nueva misión que buscará en nuestro Sistema Solar y más allá los restos de civilizaciones alienígenas. Ya sean posibles sondas extraterrestres, como el astrofísico de Harvard de Dr. Avi Loeb considerara al primer objeto estelar, jamás detectado y llamado Oumuamua, o incluso una megaestructura distante, estos signos de vida extraterrestre cambiarán por completo nuestro lugar en el Universo.

Los científicos creen que debemos buscar megaestructuras. Así como nuestras necesidades energéticas globales siempre aumentan, también lo harán las necesidades energéticas de una civilización alienígena avanzada. En 1960, el físico angloamericano Freeman Dyson sugirió que, con el tiempo, los extraterrestres (ET) querrán utilizar toda la producción de energía de su estrella madre. Podrían hacer esto, argumentó, desmantelando su cinturón de asteroides y reconstruyéndolo en forma de capa esférica que encierra completamente su sol. Esto no solo proporcionaría enormes cantidades de energía, sino que ofrecería una enorme área de superficie, el interior del caparazón, para el espacio habitable.

Una esfera de Dyson sería inestable, pero un cinturón ecuatorial o una gran constelación de satélites aún podrían interceptar grandes cantidades de energía estelar. Tal estructura podría ser detectable porque las leyes de la termodinámica predicen que la luz estelar interceptada se emite como radiación de calor o infrarrojo lejano. Además, una gran cantidad de cuerpos en órbita alrededor de una estrella podría eclipsar su luz, provocando que fluctúe mucho. Así se vio en el caso de KIC 8462852 o ‘ Tabby’s star ‘. Aunque esto fue explicado por el polvo dentro de nuestro propio Sistema Solar, sigue existiendo la posibilidad de que la luz de otras estrellas pueda ser variable de una manera inusual y explicable solo por megaestructuras en órbitas cercanas.

La civilización humana inyecta sustancias químicas contaminantes en la atmósfera de la Tierra, y las civilizaciones extraterrestres pueden hacer lo mismo. Dichos productos químicos no solo son potencialmente detectables, sino también inequívocamente de origen inteligente. Si observamos un planeta en un Sistema Solar más allá del nuestro, a medida que el planeta se mueve entre nosotros y su estrella madre, la luz de la estrella atravesará su atmósfera y se eliminarán fragmentos de luz en las longitudes de onda características de los químicos atmosféricos. Esto permite a los astrónomos detectar qué sustancias están presentes en la atmósfera del planeta. Según el astrofísico Prof. Avi Loeb, algunos productos químicos industriales prometedores para buscar en estas atmósferas alienígenas son el tetrafluorometano (CF 4 ) y el triclorofluorometano (CCl 3 F). Ambos químicos son refrigerantes y son los dos clorofluorocarbonos (CFC) más fáciles de detectar, informó ‘Science Focus’.