Científicos de la Universidad de Newcastle y la Universidad de Liverpool (Reino Unido) han analizado los efectos negativos en la salud de las personas que generan los periodos cortos de inactividad. Los resultados del estudio fueron publicados en la reunión anual de la ‘Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes’, que se desarrolló esta semana en España.

El equipo reclutó a un grupo de 18 mujeres y 10 hombres con una edad media de 32 años que mantenían una actividad física regular o superaban los 10.000 pasos diarios. Posteriormente, el grupo adoptó un estilo de vida más sedentario durante dos semanas y finalmente reanudaron sus rutinas iniciales durante otros 14 días.

La investigación, dirigida por la doctora Kelly Bowden Davies, analizó los datos de los participantes en tres etapas: al iniciar el estudio, durante el periodo de descanso y al retomar sus actividades normales. Los resultados revelaron que dos semanas de relativa inactividad fueron suficientes para perjudicar el organismo y reducir la función cardiovascular en un promedio del 1,8 %.

“En paralelo, la grasa corporal total, la circunferencia de la cintura, la grasa del hígado, la sensibilidad a la insulina y la aptitud cardiorrespiratoria se vieron negativamente afectadas por la reducción gradual de 14 días, pero volvieron a niveles de referencia comparables después de la reanudación de la actividad habitual”, señalaron los autores.