A medida que nos acercamos al 50 aniversario del mensaje de Arecibo de 1974, el primer intento de la humanidad de enviar una misiva capaz de ser entendida por inteligencia extraterrestre, la pregunta se siente más urgente que nunca.

Los avances en las tecnologías de detección remota han revelado que la gran mayoría de las estrellas de nuestra galaxia albergan planetas y que muchos de estos exoplanetas parecen capaces de albergar agua líquida en su superficie, un requisito previo para la vida tal como la conocemos. Las probabilidades de que al menos uno de estos miles de millones de planetas haya producido vida inteligente parecen lo suficientemente favorables como para dedicar un tiempo a descubrir cómo decir “hola”.

A principios de marzo, un equipo internacional de investigadores dirigido por Jonathan Jiang del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA publicó un documento en el servidor de preimpresión arXiv.org que detallaba un nuevo diseño para un mensaje destinado a destinatarios extraterrestres.

La epístola de 13 páginas, conocida como el “Faro en la galaxia”, pretende ser una introducción básica a las matemáticas, la química y la biología que se basa en gran medida en el diseño del mensaje de Arecibo y otros intentos anteriores de contactar extraterrestres. Los investigadores incluyeron un plan detallado de la mejor época del año para transmitir el mensaje y propusieron un denso anillo de estrellas cerca del centro de nuestra galaxia como un destino prometedor.

Es importante destacar que la transmisión también presenta una dirección de retorno recientemente diseñada que ayudará a cualquier oyente alienígena a identificar nuestra ubicación en la galaxia para que puedan, con suerte, iniciar una conversación interestelar, indicó la revista ‘Scientific American’.