Científicos de la ‘Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE.UU.)’ han probado con éxito un nuevo material ligero de espuma capaz de retener el impacto de balas calibre 50, las mismas que disparan los rifles de francotirador y las ametralladoras pesadas. Con el hallazgo se podrán desarrollar vehículos militares más livianos, según un artículo publicado este miércoles por la institución.

El novedoso material, conocido como espuma de metal compuesta (CMF), está hecho a base de esferas metálicas huecas. El ingeniero y científico de la universidad que ayudó a desarrollar el material hace 15 años, Afsaneh Rabiei, considera que un blindaje de CMF “pesa menos de la mitad que el blindaje de acero homogéneo enrollado”. Además, ofrece la misma eficacia de protección contra proyectiles y “maximiza el rendimiento del vehículo y la eficiencia del combustible”.

La CMF se fabrica siguiendo procesos de metalurgia de polvos y técnicas de fundición por gravedad a partir de metales como el aluminio y el acero.

 

 

El experimento consistió en disparar bolas y proyectiles a velocidades de hasta 885 metros por segundo contra un blindaje de prueba en el que se usó el nuevo material en el centro, cubierto por una placa cerámica por el frente y con una placa posterior delgada de aluminio.

Los resultados mostraron que la CMF absorbía entre 72% y 75% de la energía cinética de los disparos de bolas y entre 68% y 78% de los proyectiles.

El equipo de Rabiei en pruebas anteriores ya logró demostrar la resistencia del material a balas de menor tamaño, contra explosiones potentes, contra el fuego, rayos e incluso contra radiación.

El equipo, a pesar de estar satisfecho con el resultado, espera mejorarlo aún más para conseguir que el blindaje final tenga un peso menor y una mayor eficiencia.