Un equipo internacional de investigadores desarrolló un nuevo método para identificar la especie y el sexo de restos fosilizados de más de un millón de años de antigüedad, informa en un comunicado la ‘Universidad de Texas del Norte (UNT)’.

La denominada como paleoproteómica se basa en el estudio de las proteínas presentes en varios tejidos del organismo. Estas se conservan mucho más tiempo que el ADN, que se degrada aproximadamente a los 200.000 años. La nueva técnica fue probada recientemente en el análisis de un diente de rinoceronte de 1,7 millones de años encontrado bajo 6 metros de sedimentos en una cueva de Dmanisi (Georgia). A pesar de la impresionante antigüedad del fósil, los científicos lograron extraer de su esmalte proteínas y determinar que pertenecía al género extinto de Stephanorhinus, para después colocarlo en el árbol evolutivo de esa familia.

La paleotérmica proporcionaría información aún más interesante cuando sea aplicada a los restos de antecesores de los humanos, opina el profesor de la UNT Reid Ferring, que participó en la investigación. “Tenemos miles de fósiles de homínidos en colecciones y museos de todo el mundo de todos los períodos. Tenemos cinco cráneos completos del sitio de Dmanisi, en Georgia el país, que sé que tienen casi 2 millones de años. Hay muchísimas muestras que ahora pueden ser etiquetadas y diferenciadas entre especies de la misma línea”, asevera. “Estamos a punto de aprender mucho más sobre nuestros antepasados y sobre nosotros mismos que en cualquier otro momento de la historia”, concluye Ferring.