Una expedición científica ha descubierto en el estrecho de Davis, que separa Groenlandia y la isla de Baffin (Canadá), un vasto ‘jardín’ submarino de corales blandos. El área explorada, de casi 500 kilómetros cuadrados, está intensamente poblada también por esponjas, actinarios, estrellas de mar, hidrozoos y otras especies del fondo marino.

Toda esta fauna vive en una oscuridad casi total a al menos 550 metros bajo la superficie y expuesta a una presión unas 50 veces mayor que la del nivel del mar. Para registrar a los habitantes de esas profundidades y apreciar también los impactos de la pesca de arrastre, los investigadores diseñaron un “trineo bentónico remolcado” con una cámara de video incorporada, según detallan los científicos en un artículo publicado este lunes en la revista ‘Frontiers in Marine Science’.

Se trata de una región del Atlántico Norte poco estudiada previamente, en parte debido a la presencia de hielos flotantes. Además, está atravesada por corrientes frías, que, sin embargo, no impiden que su lecho marino albergue abundantes y diversas formas de vida.

Los biólogos calcularon que la densidad máxima de la población de corales es de 9,36 piezas por metro cuadrado. Se trata de especies que no forman arrecifes y se asientan sobre una amplia gama de hábitats de fondo duro y blando, desde roca a arena, según explicó para un comunicado publicado en ‘Eurekalert!’ Chris Yesson, colaborador con la Sociedad Zoológica de Londres y uno de los autores de la investigación. El biólogo asemejó esta diversidad con las “comunidades de jardines de coral” vistas al noroeste y al sudeste de Islandia. El estudio revela asimismo que en las costas de Groenlandia los actinarios, o anémonas de mar, son aún más frecuentes que los corales.

 

 

El descubrimiento es particularmente importante dado que el fondo marino es el hábitat menos conocido en nuestro planeta, a pesar de ser el más grande y cubrir el 65 % de la Tierra. “De hecho, tenemos mejores mapas de la superficie de Marte que de las profundidades del mar”, afirmó el líder de la investigación, Stephen Long. El experto calificó de “frágil, complejo y hermoso” al primer hábitat de esta clase identificado en aguas al oeste de Groenlandia y prometió trabajar con las autoridades y la industria pesquera para garantizar que esté protegido en el futuro.