Los partidarios de la idea de que hay vida en Marte han obtenido un nuevo argumento a favor de esta hipótesis. Un grupo de científicos de Japón encontró en muestras del meteorito de origen marciano Allan Hills 84001 un componente que pasó desapercibido durante décadas: nitrógeno atrapado en la roca.

El microscopista Atsuko Kobayashi, uno de los autores del hallazgo, destaca que el nitrógeno es un elemento crucial para la vida tal y como la conocemos, al igual que lo es el carbono, también presente en la pieza. En un comentario concedido a la revista Newsweek, el científico comentó que trabajó dos décadas con ese meteorito, un objeto “famoso, con cientos de artículos publicados sobre él”.

El material orgánico con el nitrógeno incluido estuvo en los minerales carbonatos del meteorito, detalla a su vez un comunicado difundido por el Instituto de Tecnología de Tokio. Exámenes previos establecieron que estos minerales se habían formado hace aproximadamente 4.000 millones de años, y las sustancias incrustadas debían de ser al menos de la misma época. El meteorito es fruto de un impacto sobre la superficie de Marte por parte de un asteroide hace unos 15 millones de años. Posteriormente, este cuerpo celeste pasó la mayor parte del tiempo en el espacio antes de precipitarse sobre la Tierra. Una expedición estadounidense lo encontró en 1984 en la Antártida, y desde entonces esta pieza de roca marciana generó bastantes conjeturas sobre la “actividad biogénica” en el planeta rojo, informa la revista ‘Science’.

Puesto que los minerales de carbonatos normalmente se sedimentan del agua subterránea (algo que se conoce por la mineralogía terrestre), el hallazgo apunta a un Marte joven húmedo y rico en compuestos orgánicos, un entorno que podría ser favorable para el inicio de la vida, estiman los investigadores nipones. “Las moléculas orgánicas son aquellas que contienen cadenas y anillos de átomos del carbono unidos, como los que utiliza la vida [en la Tierra]”, añadió Kobayashi. “A menudo contienen átomos de nitrógeno, particularmente en los aminoácidos que forman las proteínas, así como en el ADN y el ARN”, explicó.

En opinión del investigador, la detección del nitrógeno sugiere que el Marte joven no era no tan rico en oxígeno como el actual. “Nuestra química de nitrógeno nos dice que la atmósfera no tenía mucho oxígeno cuando se formaron estas moléculas, lo cual es una información nueva”, señaló el experto. El descubrimiento a finales del siglo XX de compuestos orgánicos en meteoritos marcianos y, más recientemente, en la corteza de Marte abrieron un debate sobre su origen. Todavía se sabe poco de la edad que tienen, cuán ampliamente están distribuidos y qué eslabón ocupan en la cadena bioquímica.