“Obviamente, los comentarios basados en unas pocas imágenes y un informe inicial son arriesgados. Lo que sí se puede decir es que los antiguos egipcios eran grafiteros empedernidos y no podían evitar describir el paisaje, especialmente en los caminos y en los lugares de actividad de los desiertos”, señaló a ‘Newsweek’ John Darnell, investigador de la Universidad de Yale.

La caverna mide 22 metros de ancho, 3,5 metros de alto, y 3 metros de profundidad. Las autoridades han indicado que la cueva se encuentra en una zona de difícil acceso, aproximadamente 30 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Catalina y 60 kilómetros al sudeste del templo de Hathor, en la localidad de Sarabit al-Jadim.

El Ministerio también ha documentado la presencia de una serie de huellas de manos humanas en el techo de la cueva. “Las manos del sitio del Sinaí parecen ser de un estilo diferente, y posiblemente más tardías que los otros ejemplos muy tempranos del desierto occidental”, aclaró Darnell. Los expertos explicaron que en el lugar también se encontraron grandes cantidades de excrementos de animales, lo que indica que el lugar era utilizado como refugio de beduinos y su ganado para protegerse de las lluvias, las tormentas y el frío de la tarde.