Un camaleón fosilizado, conservado en ámbar durante unos 99 millones de años, que fue descubierto en el 2016 en Birmania, resultó ser un anfibio, comunicaron este viernes los investigadores de la ‘Universidad Estatal Sam Houston’ (EE.UU.), que también participaron en el estudio anterior.

 

 

Tras realizar una serie de análisis de varios fósiles de la misma región, los científicos llegaron a la conclusión de que el espécimen juvenil pertenecía a la familia extinta y poco investigada de Albanerpetontidae, que vivió durante por lo menos 165 millones de años y desapareció hace unos 2 millones de años. A pesar de tener garras, escamas y colas parecidas a las de los lagartos, los albanerpetontes no eran reptiles, sino anfibios y su origen era distinto de las ranas, salamandras y cecilias actuales.

Además, todo el conjunto de fósiles permitió redefinir a estos pequeños animales como depredadores que emboscaban y atrapaban a sus presas con su lengua “balística”. Los paleontólogos subrayaron que estos anfibios también representan un nuevo género y especie, llamada ‘Yaksha perettii’, que recibió este nombre por los espíritus guardianes del tesoro conocidos como ‘iaksa’ en la literatura hindú, y Adolf Peretti, el descubridor de dos de los fósiles en Birmania. “Este descubrimiento añade una pieza súper genial al rompecabezas de este oscuro grupo de extraños animalitos”, afirmó Edward Stanley, uno de los autores del reciente estudio, publicado en la revista ‘Science’.