Un equipo de científicos estadounidenses ha descubierto una nueva propiedad del pez caracol abigarrado (‘Liparis gibbus’) que habita en las aguas superficiales de los mares árticos donde la temperatura de las corrientes a menudo cae por debajo de cero. Si un pez tropical se encontraría en tales condiciones, los fluidos de su cuerpo se convertirían en cristales de hielo, se romperían sus vasos sanguíneos y células.

No obstante, los ‘L. gibbus’ polares no temen a las temperaturas extremadamente bajas, ya que producen enormes cantidades de sustancias anticongelantes que evitan la formación de hielo dentro de sus cuerpos, explica un nuevo estudio del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, por sus sigla en inglés). En 2019, durante una expedición para investigar los hábitats de los icebergs frente a la costa de Groenlandia, los científicos del museo descubrieron un pez caracol abigarrado que brillaba. Se trataba del primer pez polar biofluorescente y el primer ejemplo de una especie que brilla en dos colores: verde y rojo.

Pero recientemente, la secuenciación de ARN permitió descubrir otro secreto de estos ejemplares, que les permite sobrevivir en aguas heladas. “Ya sabíamos que este pequeño pez caracol, que vive en aguas extremadamente frías, producía proteínas anticongelantes, pero no nos dimos cuenta de lo repleto que estaba de esas proteínas y la cantidad de esfuerzo que estaba poniendo en hacer estas proteínas”, detalló el biólogo David Gruber, coautor del estudio que se publicó este martes en la revista Evolutionary Bioinformatics.

Los especialistas descubrieron que el ‘L. gibbus’ usa dos de los cuatro tipos de proteínas anticongelantes conocidas en los peces. La alta expresión de las mismas en sus genes, nunca antes vista, les ayuda a adaptarse a un ambiente bajo cero, pero el aumento de la temperatura del océano como resultado de calentamiento global plantea otro reto. “Los mares del Ártico no albergan una gran diversidad de especies de peces, y nuestro estudio plantea la hipótesis de que, con temperaturas oceánicas cada vez más cálidas, las especies que habitan en el hielo, como este pez caracol, pueden encontrar una mayor competencia por parte de especies más templadas que antes no podían sobrevivir en estas latitudes septentrionales más altas”, señaló John Sparks, curador del Departamento de Ictiología del museo y coautor del estudio.