Por primera vez, los astrónomos han anunciado la posible existencia de un planeta en la órbita de la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri. Aunque detectado en abril de 2019, sus observaciones y análisis aún no habían sido revisados por otros especialistas en la materia. Varios meses después, tras un estudio más exhaustivo y con el respaldo de datos adicionales, el equipo internacional de astrofísicos publicó su investigación sobre el aparente descubrimiento este 15 de enero, en la revista Science Advances.

La idea principal del estudio es que la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, podría ser orbitada por un segundo planeta, denominado Próxima c. Apenas calentado por la luz de su estrella madre, Próxima c sería una esfera congelada, envuelta en gas. Su masa rondaría en torno a seis u ocho veces la terrestre, lo que hace posible clasificarla como una supertierra. Se ubicaría a 4,2 años luz de nuestro planeta y giraría en torno a su estrella a 1,5 veces la distancia existente entre la Tierra y el Sol.

El planeta podría estar rodeado de vívidas auroras impulsadas por su campo magnético, que interactúa con intensas llamaradas de su estrella madre. Y podría albergar un sistema de anillos en expansión. A pesar de que los indicios de la existencia de Próxima c “parecen muy convincentes”, los propios autores del descubrimiento indican que “aún no se puede descartar que se deba a otros factores, como un ciclo de actividad magnética estelar”. Es decir, el planeta aún podría ser un espejismo y se necesita indagar más.

“Desde la primera vez que vimos esta señal, tratamos de ser sus peores enemigos”, cita ‘Scientific American’ a Fabio Del Sordo, astrónomo de la Universidad de Creta (Grecia), quien encabezó el estudio junto con Mario Damasso, del Observatorio Astrofísico de Turín (Italia).

El astrónomo griego precisó que su equipo ha puesto en prueba “diferentes herramientas para demostrar” que estaban equivocados, pero su teoría se mantuvo. “Sin embargo, tenemos que mantener las puertas abiertas a toda duda y escepticismo posibles”, admitió Del Sordo. El equipo de astrónomos analizó los datosrecopilados durante los últimos 17,5 años por el Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión (HARPS, por sus siglas en inglés) y el espectrógrafo de alta dispersión UVES (Espectrógrafo Echelle para observaciones en luz visible y ultravioleta), instalados en telescopios separados en Chile, que son operados por el Observatorio Europeo Austral (ESO).

Así, registraron señales de una disminución regular del brillo de Próxima Centauri, lo que indicaría la presencia en ese sistema —además del exoplaneta Próxima b, descubierto en el 2016— de otro candidato a planeta: Próxima c. Tras varias etapas de análisis, los científicos han logrado aislar la señal, que atribuyen a Próxima c, en períodos de 1.907 días. Esto significa que el nuevo planeta orbitaría la Próxima Centauri en un lapso de 5,2 años terrestres, o sea que durante el tiempo estudiado lo habría hecho tres veces.

A diferencia de su ‘hermana’ Próxima b, a la que definen como un exoplaneta potencialmente habitable, la Próxima c tiene bastante bajas posibilidades de albergar vida, ya que la temperatura en su superficie no es mayor de -233º C. Sin embargo, los autores no descartan la opción de que en este exoplaneta pueda encontrarse vida debajo de la corteza de hielo de un océano subsuperficial, si es que este existe. Cabe recordar que la existencia de la propia Próxima c aún no está confirmada, aunque los autores del hallazgo estiman en alrededor de 80 % la probabilidad de que realmente exista.