Un equipo internacional de investigadores ha logrado arrojar más luz sobre el séptimo planeta del sistema solar, Urano, al observar por primera vez el “componente térmico” de su sistema de anillos, poco estudiado hasta el momento. Con el uso de datos de dos telescopios ubicados en Chile, ALMA y VLT, los expertos han medido la radiación que proviene de las piezas que forman los 13 anillos de Urano.

Los anillos de Urano fueron descubiertos en 1977 y, a diferencia de los de su vecino Saturno, son muy pequeños y tenues. El más ancho de ellos mide solo de 20 a 100 kilómetros.

“Son extremadamente estrechos en comparación con los anillos de Saturno. El más ancho, el anillo Épsilon, varía de 20 a 100 kilómetros de ancho, mientras que los de Saturno tienen cientos o decenas de miles de kilómetros de ancho”, explica Edward Molter, de la ‘Universidad de Berkeley’.

 

 

Por lo tanto, fue bastante inesperado para los investigadores que los anillos aparecieran en imágenes térmicas que los astrónomos tomaron para explorar la estructura de temperatura de la atmósfera de Urano.

“Nos sorprendió ver los anillos saltar claramente cuando redujimos los datos por primera vez”, confesó el astrónomo Leigh Fletcher, de la Universidad de Leicester (Reino Unido).

Dado que se trataba de una imagen térmica, por primera vez el equipo pudo conocer la temperatura de los anillos: tan solo 77 grados Kelvin (menos 320 dragos Fahrenheit o menos 195 grados Celsius), lo que equivale al punto de ebullición del nitrógeno líquido a la presión atmosférica estándar.

“La temperatura observada es más alta de lo esperado para las partículas de anillo de rotación rápida”, algo que puede significar “la baja inercia térmica de las partículas de anillo” o la lenta velocidad de su rotación, de acuerdo con los resultados del estudio, publicados en ‘The Astronomical Journal’.