Una misteriosa cadena de matanzas de caballos rurales mantiene en alerta a la Policía de Francia, que busca identificar a los responsables y sus motivos. Desde el pasado febrero se han registrado varios ataques en todo el territorio francés, en los que más de 30 caballos han sido encontrados mutilados. Los equinos aparecen cortados, destripados o con los genitales mutilados, según el canal ‘France24’. En la mayoría de los casos, a los caballos les faltaba una oreja.

Durante las ultimas semanas, los ataques han ido en aumento, remontándose el más reciente al pasado 6 de septiembre. Ese día alrededor de 40 agentes de Policía respondieron a una llamada de un hombre que vio antorchas en su campo, en el departamento de Côte d’Or, al este de Francia. Uno de sus caballos fue encontrado con heridas superficiales. Los funcionarios siguen desconcertados por el motivo y el ensañamiento de los ataques, mientras circulan en la sociedad todo tipo de teorías, desde las que achacan las matanzas a un rito mórbido de un culto desconocido, hasta las que hablan de un ‘desafío’ difundido por las redes sociales o las explican como ataques por imitación.

“Todos tenemos miedo”, admite Veronique Dupin, funcionaria de un club de equitación en la región de Yvelines al oeste de París, recoge ‘AP’. La Policía ha recomendado instalar cámaras en las propiedades con caballos, quitar los collarines de las cabezas de los animales antes de soltarlos y patrullar los campos por la noche. Sin embargo, los dueños de caballos creen que no es suficiente y han montado vigilancia por su cuenta.

Propietarios de equinos en todo el país mantienen contacto mediante redes sociales e intentan recopilar toda la información posible acerca de los ataques, en su intento encontrar a los mutiladores de caballos. Asimismo, han creado un mapa interactivo que rastrea y detalla los ataques, que ya superan el centenar. La Policía logró hacer un retrato robot de uno de los dos atacantes que hirieron a dos ponis en un santuario de animales ubicado en Borgoña. La noche del pasado 24 de agosto, el presidente del santuario se despertó alertado por los relinchos de los animales, salió a ver qué ocurría e hizo frente a los atacantes, que le hirieron con un cuchillo antes de darse a la fuga.

Varias pistas sugieren que los responsables conocen bien el mundo de los caballos, pudiendo tratarse de profesionales. En el lugar de uno de los ataques se encontró un ‘twitch’, un instrumento que es utilizado para inmovilizar a los caballos, además de indicios de que estos habían sido sedados. Tanto la población como distintas organizaciones se han ofrecido a colaborar en la investigación, como el presidente de la Federación Francesa de Equitación. Paralelamente, cerca de 113.000 personas han firmado una petición en linea dirigida la Gendarmería Nacional de Francia en la que piden que investigue estas agresiones de forma exhaustiva para poner fin a las masacres.