Científicos estadounidenses han expresado su preocupación por la posibilidad de que el cambio climático contribuya a una mayor y más rápida propagación de patógenos tan peligrosos como la ameba ‘Naegleria fowleri’ y la bacteria ‘Vibrio vulnificus’, señala un informe del canal ‘ABC News’.

Ambos microorganismos, descritos con frecuencia como ‘comecerebros’ y ‘devoradores de carne’ respectivamente, habitan principalmente en lagos y ríos y prosperan y se multiplican más rápido en ambientes cálidos. Por tanto, el calentamiento global “está intensificando la oportunidad de que estos seres dañinos se crucen en nuestro camino”, aseguró al medio Melissa Baldwin, directora una asociación de profesionales de la salud en Florida que enseña sobre los daños del cambio climático y aboga por soluciones. Sandra Gompf, especialista en enfermedades infecciosas y profesora de medicina en la Universidad del Sur de Florida, subraya que periodos cada vez más largos de calor también están propiciado su crecimiento. En el pasado las infecciones por Naegleria eran raras en Norteamérica, porque las fuentes hídricas de la región no solían registrar temperaturas lo suficientemente cálidas para albergarla, pero “durante los últimos 10 años se han diagnosticado cada vez más casos fuera de los niveles típicos”, añade.

Las precipitaciones, también afectadas por el cambio climático, son un factor importante en la transmisión de dichos agentes infecciosos. Yun Shen, profesor asistente de la Universidad de California, advierte que el desbordamiento de agua por inundaciones extremas facilitaría ese proceso. Por otro lado, a medida que las variaciones climáticas traen más huracanes fuertes, que obligan a que más agua salada se mezcle con agua dulce, se están creando grandes áreas salobres que constituyen una ambiente muy favorable para que el ‘Vibrio vulnificus’ se reproduzca, añade Baldwin. “Con el cambio climático continuo, esto no es algo que vaya a desaparecer. Es probable que, a medida que aumenten las temperaturas, el agua se convierta en un ambiente más hospitalario para albergar organismos, no solo como este, sino también otras bacterias y patógenos”, concluye Darien Sutton, colaborador médico de ABC News.

La ‘Naegleria fowleri’ es causante de una enfermedad conocida como meningoencefalitis amebiana primaria, una infección que provoca la destrucción del tejido cerebral. Al avanzar la enfermedad, se produce rigidez en el cuello, convulsiones y coma, y puede causar la muerte en un promedio de cinco días. Una vez diagnosticada es difícil de tratar y cuando el paciente presenta síntomas a menudos es demasiado tarde para salvarlo, comenta Sutton. Esta ameba ‘comecerebros’ alcanza el cerebro cuando el agua contaminada ingresa al cuerpo a través de la nariz y en su mayoría afecta a hombres jóvenes y niños, quienes tienen más probabilidades de participar en actividades acuáticas que aumentan el riesgo de contagio. Por este motivo, es importante taparse la nariz o evitar poner la cabeza bajo el agua por completo al nadar en agua dulce.

Entre tanto, la ‘Vibrio vulnificus’ puede provocar fascitis necrotizante, una grave infección en la que mueren los tejidos alrededor de una herida abierta. Los infectados requieren cuidados intensivos o la amputación de extremidades, y alrededor de uno de cada cinco de ellos muere, a veces después de solo uno o dos días de haberse enfermado, de acuerdo con datos de los ‘Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ de EE.UU.’ La bacteria ‘comecarne’ puede contraerse al comer ostras y otros pescados y mariscos crudos o poco cocidos, así como a través de una herida abierta que entre en contacto con esos productos, sus jugos o salpicaduras, o con el agua salada o salobre que contengan. Las personas con afecciones subyacentes como diabetes, enfermedad hepática o inmunodeficiencia tienen más probabilidades de infectarse.