El cultivo del camote en Perú data de la época prehispánica y su consumo se ha diseminado ampliamente a todo el continente americano.

Su color anaranjado profundo es más que simplemente diferente a la papa blanca; es una de las indicaciones del beta-caroteno presente, que se muestra en varios estudios que es especialmente abundante en los camotes. La vitamina A por porción es parecido al de las verduras de hojas verdes (¡los ñames sólo tienen 3%!), proveyendo 769% del valor diario por porción. De hecho, el único alimento que tiene más vitamina A es tres onzas de hígado de res! El 65% del valor diario en vitamina C y 29% DV de vitamina B6 tampoco no está mal.

Dos enzimas antioxidantes fundamentales en los camotes son superóxido dismutasa cobre/zinc y catalase. Un estudio demostró que los camotes dulces morados tienen más que tres veces la actividad antioxidante que cualquier tipo de mora.

Especialmente en vista de su alto contenido de azúcar, un hecho sorpresivo del camote es su capacidad de ayudar a regular el azúcar en la sangre, hasta en pacientes de diabetes de tipo 2.

Investigaciones han verificado que el extracto de camote puede aumentar los niveles de la sangre de adiponectina, una hormona de proteína producida por las células de grasa para regular la forma en que tu cuerpo metaboliza la insulina, y hasta niveles más bajos de insulina cuando es necesario, informa ‘Alimentos Saludables’.

Sus propiedades alimenticias, hacen del comete un excelente auxiliar en el cuidado de la piel, favorece la circulación cardiaca, es analgésico y antiinflamatorio natural.