Científicos han documentado un raro fenómeno en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Al analizar las imágenes de la cámara OSIRIS de la sonda espacial Rosetta, han establecido el primer vínculo claro entre una emisión y un derrumbe de un prominente acantilado que dejó al descubierto el interior del cuerpo celeste, informa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

En las primeras imágenes del cometa tomadas de cerca en septiembre de 2014 se detectó una fractura de 70 metros de largo por un metro de ancho en el acantilado Asuán. A lo largo del año siguiente, mientras el cometa se acercaba al Sol, se observaban las emisiones de polvo y gas a medida que se evaporaban los hielos subterráneos.

“La última vez que vimos la fractura intacta fue el 4 de julio y, al no haberse registrado otras emisiones en los 10 días siguientes, tenemos la prueba más evidente de que la emisión observada está directamente relacionada con el derrumbe del acantilado”, ha señalado Maurizio Pajola, director del estudio publicado en ‘Nature Astronomy’. Los cambios registrados en el cometa se describen también en la revista ‘Science’.

Sin embargo, numerosas anomalías han rodeado al Cometa 67/P, como la inusual estructura con forma de “Monasterio” encontrada en 2014, sobre su superficie.

 

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Así como numerosas anomalías, como la formación brillante, que se especulaba podría ser un OVNI o una base extraterrestre.

 

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O el objeto volador no identificado, con forma hexagonal y numerosas protuberancias, similar a un pulpo, que fue captado por la sonda Rosetta mientras se acercaba al Cometa 67/P y que aún no tiene explicación.

 

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