En Canadá, un hombre de 54 años ha dañado su cuerpo debido a que ingirió de 8 a 12 gotas diarias de vitamina D durante dos años y medio por consejo de su naturópata, según han publicado varios médicos en la revista especializada CMAJ.

Esas dosis, muy por encima de la cantidades recomendadas, desembocaron en un tratamiento para que la sangre de ese paciente vuelva a sus niveles normales, aunque varios de sus órganos nunca se recuperarán: padece una enfermedad renal crónica, detalla Global News.

La toxicidad de la vitamina D es una condición rara y potencialmente grave que suele ser fruto de dosis exageradas de suplementos, no una mala dieta o exposición excesiva a los rayos del Sol, aunque en este caso ese factor podría haber desencadenado el problema.

Así, el paciente se sintió mal tras regresar de unas vacaciones en Asia, en las que se había bronceado durante ocho horas o más cada día. Esa situación ‘disparó’ sus niveles de creatinina de 100 a 132 μmol/l.

El principio, los doctores estimaron que ese hombre sufría un golpe de calor y deshidratación, pero la situación se destapó cuando otros análisis marcaron que tenía 376 μmol/l de creatinina y fue derivado a un especialista en riñones.