El famoso “Manuscrito Galileo” es una falsificación. Es la conclusión de la más reciente investigación de un equipo de científicos de la Universidad de Michigan, en los EUA, informó The Guardian.

Durante casi un siglo, la biblioteca de la Universidad conservó el documento que creía fue escrito por el icónico astrónomo Galileo Galilei. Pero ahora, después de una intensa investigación, la institución cree que el documento es falso. Desde hace casi un siglo, el centro académico custodia una hoja fechada el 24 de agosto de 1609 con supuestas inscripciones del astrónomo italiano.

El texto consta de dos partes. En la mitad superior, se presenta un telescopio construido para el ‘dux’ o dirigente de la República de Venecia. Mientras que la inferior contiene algunas observaciones sobre las lunas de Júpiter. La versión final de la carta y las notas completas se encuentran en el Archivo Estatal de Venecia y en la Biblioteca Nacional Central de Florencia, respectivamente. La universidad anunció este martes que el llamado “manuscrito Galileo”, el documento de una sola página, en realidad fue creado por Tobia Nicotra, un conocido falsificador de Italia que también produjo autógrafos falsos de Cristóbal Colón y Mozart.

La posibilidad salió a la luz en mayo cuando el profesor de la Universidad Estatal de Georgia Nick Wilding expresó “graves dudas sobre su autenticidad”, mientras descubrió que Nicotra, tenía una “fábrica de falsificación” en su apartamento de Milán, donde “según se informa había comenzado a vender cartas falsas y manuscritos musicales para apoyar a sus amantes”. “Después de que nuestros propios expertos estudiaran su evidencia más convincente, sobre el documento y la procedencia, y reexaminaran el manuscrito, estuvimos de acuerdo con su conclusión”, concluyó la investigación de la Universidad de Michigan.

La que también añadió que la firma de subastas American Art Anderson Galleries vendió la biblioteca de Roderick Terry, un rico coleccionista, en mayo de 1934, que contenía el manuscrito. Había sido autenticado por el cardenal Pietro Maffi, quien “comparó esta hoja con una carta autógrafa de Galileo en su colección”, la cual fue donada a la universidad en 1938. Además, los investigadores aseguraron que “no encontraron rastro del documento antes de 1930”. Una carta de Maffi, que inicialmente acompañaba al documento en la subasta de 1934 comparó el manuscrito de Galileo con otros dos documentos de Galileo en Pisa. Más tarde se descubrió que esos documentos también estaban falsificados por Nicotra.