El lago está situado en la región de Cheliábinsk, en los Urales del sur, y era conocido desde el siglo XVIII. A menudo se mostraba seco y en ocasiones llegó a desaparecer de los mapas, informa agencia rusa ‘RT’.

Desde 1951, la Asociación de Producción Mayak, una de las mayores instalaciones nucleares en la URSS, vertió deshechos radioactivos en Karachái, que se renombró como “reserva de agua V-9”.

Durante años las aguas del Karachái recibieron vertidos radioactivos. El lago tiene una superficie de algo más de 1,5 km cuadrados y se cree que los sedimentos del fondo se componen de basura radioactiva, en una capa que alcanza los 3,4 metros de profundidad.

Durante una sequía ocurrida en los años 60, quedadon sin agua algunas partes del lago y elementos tóxicos como el cesio-137 y el estroncio-90 quedaron expuestos al sol. En 1967, fuertes vientos asolaron la zona y expandieron el peligroso polvo sobre un territorio de unos 2.700 km cuadrados, lo que puso en riesgo la vida de miles de personas.

Las autoridades se vieron obligadas a actuar y se tomó la decisión de sellar Karachái con un “sarcófago”, compuesto por una gran cantidad de rocas e inmensos bloques de cemento.

 

karachay

 

El proceso tomó más de 40 años y se completó el 26 de noviembre de 2015.

Durante años, el lago acumuló tantos elementos tóxicos que sus aguas emitían 120 millones de curios, más del doble de lo que se registró tras el desastre nuclear de Chernóbil.

El lago seguirá existiendo durante cientos e incluso miles de años como un lugar de deshechos radioactivos. Los investigadores dicen que es más seguro dejar los deshechos donde están que tratar de llevarlos a otro lado.

Aun así, el trabajo de los radiólogos no ha terminado, ni mucho menos. Yuri Mokrov, asistente del director general de la Asociación de Producción Mayar, afirma que ningún país tiene suficiente experiencia como para manejar una reserva tan peligrosa como V-9. Por eso Karachái será monitoreado de manera constante en los años venideros.

Los métodos tradicionales incluyen mediciones de la radiación gamma, de la intensidad del volumen del aire y de los radionucleidos cerca de la reserva de agua.