El pasado 28 de febrero falleció a los 96 años, una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo. Freeman Dyson, quien fuera una de las figuras más importantes de la física del siglo XX. Reconocido profesor en la Universidad de Princeton, colega de Albert Einstein, controversial activista sobre las armas nucleares y el cambio climático, así como teórico de tecnologías extraterrestres.

En las décadas de 1940 y 1950, él y otros científicos probaron de forma experimental que las teorías sobre las partículas eran correctas, lo que describe el comportamiento de los átomos. Formó parte del Proyecto Orión, una iniciativa secreta del Pentágono que pretendía construir una nave espacial impulsada por la explosión de bombas atómicas que llevaría a los humanos a Marte y hasta los rincones más lejanos del sistema solar.

Algunos de sus colegas, aseguran que su trabajo en el campo de la electrodinámica cuántica era merecedor del premio Nobel y está considerado, aún hoy, como un gran avance en la ciencia moderna. Dyson, sin embargo, prefirió no dedicar su vida únicamente a un campo, sino que saltó de manera continua de un área a otra y terminó por lograr buena parte de su fama como escritor y visionario tecnológico.

De acuerdo con el Dr. Charles Simonyi, Profesor del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, “Freeman Dyson hizo contribuciones fundamentales en una variedad increíble de campos de la física y las matemáticas. Sus aportaciones fueron tan amplias que es prácticamente imposible que una persona las resuma adecuadamente.”

Uno de los campos de mayor interés para Dyson, eran los viajes espaciales. El multigalardonado científico también propuso desarrollar árboles genéticamente modificados para plantarlos en asteroides que eventualmente permitieran alojar colonias de seres humanos.

En las propias palabras de Dyson, su mayor anhelo era conocer seres extraterrestres y conocer su visión del Universo. A pesar de que es mucho más probable que descubramos vida microscópica que inteligencias extraterrestres, Dyson estaba convencido de que debemos continuar con la búsqueda de civilizaciones en el espacio.

No obstante, una de las aportaciones futuristas más destacadas del físico, fue su propuesta para detectar civilizaciones extraterrestres tecnológicamente avanzadas, a través de la búsqueda de colosales estructuras en el espacio.

Las llamadas esferas de Dyson son descomunales máquinas, realizadas por civilizaciones capaces de utilizar los materiales de asteroides y planetas para construir una esfera que rodea a las estrellas y utilizar toda su luz y calor. Aunque en un inicio, la teoría de las esferas de Dyson fue criticada por diversos científicos, los telescopios modernos podrían haber descubierto al menos tres de estas megaestructuras alrededor de estrellas en nuestra propia Galaxia.