Lo que alguna vez fue una próspera aldea de unos 120 habitantes, ahora son solo ruinas de casas de madera dispersas entre la hierba.

A mediados del siglo XX, todos los vecinos del pueblo Rastióss, en la provincia rusa de Sverdlovsk, en la región de los Urales, desaparecieron del lugar sin dejar rastro de la noche a la mañana dejando atrás sus pertinencias. El pueblo quedó totalmente despoblado y se convirtió en una fuente de leyendas para los habitantes de la zona, afirma ‘RT’.

Rastióss fue fundado en el siglo XVI para servir a las necesidades del camino de Babinov, en aquel momento la única ruta que conectaba las partes europea y asiática de Rusia. En el siglo XIX, el poblado vivió un nuevo auge al descubrirse minas de oro y de platino en la zona. Los residentes locales se dedicaron a su exploración, lo cual mejoró significativamente sus condiciones de vida.

Hasta hoy, se desconocen las razones que llevaron a sus habitantes a abandonar para siempre sus viviendas. Un día, unos hombres de un pueblo próximo, preocupados por no haber visto durante mucho tiempo a sus vecinos, fueron hasta Rastióss para averiguar qué estaba pasando, y descubrieron que en todo el pueblo no había ni una sola persona.

Los testigos afirmaron que la manera en la que habían dejado sus casas y granjas daba la sensación de que tenían la intención de volver pronto. También hicieron otro hallazgo inquietante: las tumbas del cementerio local estaban vacías, todos los cuerpos que allí se encontraban habían sido exhumados.

Como era de esperar, el caso no tardó en generar numerosas leyendas e historias míticas entre la población local acerca de supuestos malos espíritus que habitaban el lugar. Además, en las últimas décadas se han reportado avistamientos de ovnis y otros fenómenos inexplicables en la zona.