Un equipo internacional de científicos, que ha pasado los últimos tres años peinando el espacio en busca de señales de vida extraterrestre, ha presentado los resultados de su trabajo y afirma que no ha detectado ninguna señal de la existencia de civilizaciones avanzadas en otros mundos.

Los resultados de ese análisis están disponibles en un artículo presentado para su publicación en la revista Astrophysical Journal, dirigido por el astrofísico Danny Price del proyecto ‘Breakthrough Listen’, que forma parte del programa de ‘Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés)’.

En los tres años que duró el estudio, sus autores analizaron 1.327 estrellas cercanas, basándose en datos recopilados por dos de los telescopios más potentes del mundo: el Robert C. Byrd de Green Bank (EE.UU.) y el Telescopio Parkes, en Australia.

“Analizamos miles de horas de observaciones de estrellas cercanas, a través de miles de millones de canales de frecuencia. No encontramos evidencia de señales artificiales más allá de la Tierra, pero esto no significa que allá afuera no haya vida inteligente. Es posible que todavía no hayamos visto en el lugar adecuado o lo suficientemente profundo como para detectar señales débiles”, aclaró Danny Price.

En declaraciones al portal LiveScience, el astrofísico dijo que “ciertamente no hay nada evidente”. “No hay civilizaciones increíblemente avanzadas que intenten contactarnos con transmisores increíblemente poderosos”, agregó.

Aunque el equipo dirigido por Prince no ha encontrado nada, ese investigador considera que habría varias explicaciones para la ausencia de señales alienígenas. Una de ellas es que probablemente la búsqueda se llevó a cabo en las frecuencias equivocadas, o que las señales extraterrestres se hayan desvanecido por la interferencia de radio de la Tierra.

El científico se mostró optimista de que en el futuro su equipo será capaz de encontrar vida alienígena, y para facilitar la tarea, el proyecto ‘Breakthrough Listen’ ha puesto a disposición del público 1 petabyte (un millón de gigabytes) de datos obtenidos de 1.702 estrellas cercanas, todas las analizadas en el marco del SETI, para que cualquier persona se una a la búsqueda de otras formas de vida en el universo.