La vainilla, una de las especias más populares, que se vendía en el 2015 por cerca de 100 dólares el kilogramo, subió hasta los 600 dólares el año pasado, superando a la plata y atravesando por un período de precios máximos, calificado por los expertos como “crisis”. ¿A qué se debe el auge y cuánto durará?

El cultivo y procesamiento de la vainilla requiere una cantidad considerable tanto de tiempo como de mano de obra, lo que inevitablemente repercute en el precio. Es un proceso de múltiples pasos, indica la compañía británica ‘FONA’, detallando que las primeras flores aparecen solo 3 años después de la plantación del árbol.

Cuando madura y empieza a dar vainas, el ciclo tradicional de su producción —desde la floración hasta el envío a los importadores— dura entre 10 y 16 meses.

Además, la cadena de suministro, que cuenta generalmente con seis eslabones, también contribuye al precio final de dicha especia. A pesar de su popularidad, la producción de la vainilla es bastante escasa y se concentra esencialmente en un solo país: el exportador principal, Madagascar, es responsable de cerca del 80% del mercado mundial.

Al mismo tiempo, en los últimos años ha subido la demanda, tanto por el creciente interés de los consumidores en su sabor, como por el rechazo de varios de los grandes productores de alimentos —como por ejemplo Nestlé o Hershey’s— de usar un sustituto artificial más barato: la vainillina.

Por su concentración en un solo país, la producción de vainilla está expuesta a los desastres naturales, como ha demostrado el ciclón Enawo que azotó Madagascar en el 2017. Entonces, la destrucción de varias de las plantaciones más productivas de la isla y la pérdida de una gran parte de la cosecha fue uno de los factores principales de la subida de los precios, publica la revista ‘Agronomag’.