EE.UU. está buscando formas de desarrollar la defensa espacial y proteger a sus satélites de posibles ataques de potencias extranjeras ha afirmado en una entrevista a ‘Popular Mechanics’ el general John Raymond, responsable del Mando Espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU. (AFSPC, por sus siglas en inglés).

El GPS, la teledetección, las comunicaciones y otras tecnologías utilizadas por los militares dependen en gran medida de los satélites en órbita, que podrían verse amenazados en caso de conflicto bélico.

Según el representante del Pentágono, la primera guerra espacial tuvo lugar hace más de 25 años durante la Operación Tormenta del Desierto (nombre operacional estadounidense de la Guerra del Golfo). Fue “la primera vez que tomamos información espacial estratégica y la integramos en un teatro de operaciones”, recuerda el general.

Las últimas décadas han demostrado cómo las operaciones espaciales pueden revolucionar las operaciones militares en la Tierra. Hoy en día, “no hay un solo marino, soldado o marine” que no esté utilizando “capacidades espaciales para llevar a cabo su misión”, apunta Raymond.

Para hacer todo eso posible, el AFSPC opera aproximadamente 80 satélites, y la creciente dependencia de EE.UU. de estos aparatos los convierte en un objetivo para potenciales enemigos. Sin embargo, Washington no tiene la intención de perder su dominio del espacio, pues este, en palabras del militar estadounidense, “es fundamental para nuestra forma de guerra”, y también “para nuestra forma de vida”.

Por estos motivos, EE.UU. está desarrollando una serie de medios de protección contra un ataque hipotético en el espacio. Según Raymond, “hay muchas formas” para hacerlo.

El general no ha querido “entrar en detalles operativos” de lo que “pueden o no pueden hacer”, pero ha apuntado que están trabajando “para poder proteger y defender las capacidades de todo, desde la interferencia reversible de gama baja hasta la actividades cinéticas de alta gama”. Según explica Popular Mechanics, “cinéticas” es el “eufemismo favorito” de los militares para la fuerza letal a través de misiles, balas etc., que en este caso significa destruir un satélite con un arma que se estrella físicamente contra él.

Raymond se ha negado a revelar si EE.UU. u otros países planean poner armas en órbita, ya sea para destruir otros satélites o para atacar objetivos terrestres. Sin embargo, la revista sugiere que “teniendo en cuenta lo que está en juego”, es de suponer que este tipo de capacidades se están estudiando, si no están ya diseñadas.