La supernova SN1987A, una de las más brillantes jamás observadas, se habría originado como resultado de la explosión de una supergigante azul, que por su parte se formó por la fusión de dos estrellas, según las simulaciones realizadas por astrofísicos del ‘Instituto japonés de investigación de Ciencias Naturales RIKEN’.

SN1987A fue detectada en 1987 en la Gran Nube de Magallanes, galaxia vecina a nuestra Vía Láctea. Desde entonces, los científicos han estudiado intensamente esa supernova en un intento por comprender la naturaleza de su estrella progenitora y su destino. Por lo general, este tipo de supernovas se originan a partir de una estrella supergigante roja. Sin embargo, las simulaciones de los astrofísicos de RIKEN han demostrado que SN1987A se originó a partir de una supergigante azul. “Ha sido un misterio por qué la estrella progenitora era una supergigante azul”, señala Masaomi Ono, uno de los autores de la investigación.

Las supergigantes rojas son mucho más grandes que sus contrapartes azules, pero esta última al ser mucho más caliente, es igual de brillante que la primera. En el caso de SN1987A, los científicos japoneses afirman que su progenitor fue un supergigante azul que se formó por la fusión de una supergigante roja con otra estrella.

Durante esa fusión, la estrella más grande habría despojado la materia de su compañera más pequeña, que giró en espiral hacia adentro hasta ser absorbida por completo, formando una supergigante azul. Posteriormente, la supergigante azul explotó debido a que su núcleo ya no soportaba su propia gravedad, y como resultado se originó una supernova de colapso de núcleo (SN1987A). Los resultados de estas simulaciones también podrían ayudar a encontrar la estrella de neutrones que nació durante esta última explosión y que todavía no ha sido localizada. Esa estrella habría sido expulsada en dirección opuesta a la mayor parte del material eyectado.