En distintas marcas de alimentos para perros han aparecido bacterias resistentes a antibióticos, conocidas como superbacterias y consideradas por la Organización Mundial de la Salud como uno de los mayores peligros que corre la salud pública internacional. Un grupo de investigadores de la Universidad de Oporto (Portugal) analizó 55 muestras de alimentos caninos de 25 marcas —disponibles a nivel nacional e internacional—, incluidas 14 muestras de comida cruda congelada, y resultó que 30 muestras (el 54 %) contenían la bacteria Enterococci, que puede vivir en los intestinos humanos sin causar daño, pero entrañar peligro en otras partes del cuerpo.

Más del 40 % de estas bacterias se revelaron resistentes ante una amplia gama de antibióticos, como la eritromicina, la tetraciclina, la gentamicina o la ciprofloxacina. El 23% de los enterococos se mostró resistente ante el linezolid, antibiótico de último recurso usado en casos severos cuando todos los demás han fracasado. Enterococos multirresistentes fueron descubiertos en todas las muestras de comida cruda y solo en tres de alimentación no cruda.

Un análisis genético reveló que algunas de esas bacterias multirresistentes son idénticas a aquellas descubiertas en pacientes hospitalarios en el Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. Bacterias idénticas también han sido halladas en animales de granja y aguas residuales en el Reino Unido. En su estudio, citado en ‘EurekAlert’ y que se presentará en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas de este año, los investigadores advierten sobre la “amenaza para la salud pública internacional” que supone la transmisión de las superbacterias halladas en la comida canina a humanos mediante el manejo de alimentos o de excrementos de perros.

Los investigadores llaman a los reguladores europeos a aumentar la concienciación sobre el problema y recomiendan a los dueños de perros que siempre se laven las manos con jabón tras manejar alimentos caninos o recoger sus excrementos. Las infecciones resistentes a medicamentos son causa de unas 700.000 muertes anualmente en el mundo y la ONU alerta que la cifra podría llegar a 10 millones para 2050.