Un equipo de científicos y alumnos de diferentes universidades turcas ha encontrado esqueletos humanos, incluido el de un niño enterrado en un ánfora, durante las excavaciones en las ruinas de la antigua ciudad portuaria de Anemurium, cerca de la moderna ciudad turca de Anamur, informan medios locales.
De momento, no se ha especificado la antigüedad de los nuevos hallazgos, pero la ciudad alberga vestigios de hace unos 2.000 años. Los trabajos de excavación, investigación y restauración los llevan a cabo desde 2018 diferentes equipos en una superficie de aproximadamente 600 decáreas (600.000 metros cuadrados) en la costa mediterránea, en el distrito de Anamur.

Los arqueólogos han encontrado numerosos esqueletos humanos en la zona de la necrópolis. Solo el año pasado identificaron ocho individuos en una tumba. Durante una excavación reciente encontraron esqueletos en una zona apartada que se cree que era una calle con columnas. Primero los científicos dieron con el esqueleto de un bebé enterrado en un ánfora y luego con el de tres individuos, posiblemente familiares del niño.

El hecho de que el bebé estuviera enterrado en un cántaro de este tipo sorprendió al equipo, que no descarta que se trate de un ánfora comercial. El líder del proyecto de excavación, el profesor Mehmet Tekočák, explica que en aquellos tiempos los individuos adultos eran enterrados directamente en la tierra de forma descuidada. Sin embargo, se creó una zona especial para el niño, pues los bebés siempre recibían una atención especial, incluso después de la muerte.

Considerando el atípico sitio de entierro, el profesor sugiere que aquí hubo una estructura de iglesia “no conocida” por la historiografía, y que estos enterramientos se hicieron en su jardín. Excavaciones anteriores en tumbas abovedadas de época romana en las inmediaciones de la necrópolis de la ciudad no habían arrojado este tipo de hallazgos, ya que, previsiblemente, las tumbas habrías sido saqueadas en la antigüedad, agregó Tekočák.