El descubrimiento reciente de dos calaveras usadas como trofeo en las selvas de Belice puede ayudar a arrojar luz sobre el poco explicado colapso de la civilización maya clásica, según una publicación del antropólogo Gabriel D. Wrobel aparecida esta semana en el portal ‘The Conversation’.

Las calaveras humanas estaban pintadas y tenían el propósito de ser usadas como colgante alrededor del cuello. Fueron enterradas hace más de mil años con un guerrero en la ciudad maya de Pacbitun y, posiblemente, eran trofeos de guerra realizados a partir de los restos de enemigos derrotados.

Este hallazgo, junto al creciente número de descubrimientos en Belice, Honduras y México, parecen evidenciar que estalló un conflicto civil entre las potencias del norte con las dinastías establecidas del sur. En muchas ciudades del norte los hallazgos de este periodo tienen un sentido militarista.

Los vasos de cerámica hallados junto a las calaveras datan de los siglos VIII o IX d.C., cuando empezó el declive de la ciudad de Pacbitun, mientras que centros políticos del norte alcanzaron su dominio.

 

 

Estudios anteriores se centraban en la degradación ambiental como causa principal del colapso del poderoso imperio. Sin embargo, aunque los factores ambientales tuvieron un gran impacto, por sí solos no explican el declive a lo largo de siglo y medio.

Para explicar la complejidad de lo sucedido, los arqueólogos contemplan ahora la violencia y la guerra como factores que contribuyeron al declive de algunas ciudades del sur, como lo demuestran las fortificaciones contruidas rápidamente en algunos sitios.

Aunque la evidencia de las calaveras no demuestra de forma concluyente que las tierras bajas del sur fueran invadidas por guerreros del norte, queda clara la violencia y la guerra como detonantes que pusieron fin al orden político del imperio.

Anteriormente, expertos de la universidad de Cambridge demostraron que en la época del colapso del imperio maya se produjeron graves sequías en los que la lluvia se redujo hasta en un 70 %. Las severas condiciones climáticas supusieron un golpe fatal para la civilización.