Investigadores estadounidenses y belgas encontraron en el fondo del lago Titicaca un cofre de piedra con una figurilla de llama tallada en una concha de almeja, así como una hoja laminada de pan de oro, según la revista científica ‘Antiquity’. Los especialistas ya habían hallado objetos similares, pero en lugares distintos al lago. Desde 2012, la Universidad Libre de Bruselas está implementando un programa de investigación con el objetivo de localizar el patrimonio submarino del Titicaca.

Los buzos recuperaron la caja intacta, aunque las corrientes cercanas al arrecife K’akaya provocaron alguna erosión en uno de sus lados. El cofre estaba sellado y debajo de una tapa se hallaron la figurilla y la pieza de oro, divulgó el servicio de información de la ‘Universidad Estatal de Pennsylvania’. Según los científicos, aparte de la hoja laminada de pan de oro, la figurilla de llama hecha sobre una concha indica asimismo que ambos objetos fueron lo suficientemente valiosos para las ofrendas de los incas. El lugar más cercano donde podía obtenerse ese tipo de concha de ostra espinosa era en las cálidas aguas oceánicas frente a las costas de Ecuador.

“Sabíamos que ellos (los incas) hicieron algún tipo de ofrendas rituales y que las hicieron en el lago”, comentó José Capriles, profesor asistente de antropología en la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.). “Las crónicas de los siglos XVI y XVII indican que hubo ofrendas sumergidas”, añadió. El hallazgo de esta caja en una ubicación distinta a las anteriores sugiere a los investigadores que el lago Titicaca fue un lugar de actividad ritual y ceremonial para los incas. Ofrendas similares fueron encontradas en otras partes del territorio del Imperio Inca, pero los investigadores piensan que este lago fue importante en su consolidación.

“Uno de los objetivos de nuestro estudio arqueológico submarino fue la identificación de la existencia de sitios similares, y para nuestra sorpresa encontramos al menos uno”, destacó el científico Christophe Delaere, de la Universidad Libre de Bruselas. “No solo representa uno de los raros descubrimientos intactos de una oferta submarina incaica, sino que además se encontró en otro lugar del lago, lo que tiene una implicación importante para comprender la relación entre el Imperio Inca en expansión, las comunidades locales que vivían en el lago, y el propio Titicaca antes del contacto europeo”, concluyó.