El agujero negro más grande jamás registrado, con un peso de 40 mil millones de masas solares, ha sido descubierto por un grupo de astrónomos alemanes del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) y el Observatorio de la Universidad de Munich (USM). Los datos del hallazgo fueron publicados el 3 de diciembre en ‘The Astrophysics Journal’.

El gigante espacial se encuentra en el interior de un cúmulo de 500 galaxias llamado Abell 85 en medio de la galaxia central Holm 15A, situada a una distancia de 700 millones de años luz de la Tierra, el doble de distancia de las mediciones de masa de agujeros negros realizadas anteriormente. “Solo hay unas pocas docenas de mediciones de masa directa de agujeros negros supermasivos, y nunca antes se había intentado a una distancia tan grande. Pero ya teníamos una idea del tamaño del agujero negro en esta galaxia en particular, así que lo probamos”, explicó el científico del ‘MPE’ Jens Thomas, quien dirigió el estudio.

Los astrónomos inicialmente mostraron interés por esta galaxia debido a que su centro tiene un brillo extremadamente bajo y difuso, mucho más débil que en otras galaxias elípticas. Esta condición podría ser una señal de la existencia de un agujero negro de tamaño considerable. Los investigadores explican que los núcleos en tales galaxias elípticas masivas se forman a través de la llamada “limpieza de núcleos”, que consiste en una expulsión de estrellas provocada por las interacciones gravitacionales entre los agujeros negros fusionados durante la unión entre dos galaxias. Si no queda gas en el centro para formar nuevas estrellas, ello conduce a un núcleo agotado.

Según los expertos, en este escenario, el agujero negro gana masa con cada fusión y el centro de la galaxia pierde estrellas. Gracias a esta conclusión, se podría medir la masa de los agujeros negros en galaxias más distantes, donde las mediciones directas de los movimientos estelares cerca de un agujero negro no son posibles.