Pocas desapariciones, han generado tantas preguntas sin responder, como las del científico mexicano, Dr. Jacobo Grinberg, quien dedicara su vida a estudiar el cerebro, así como sus capacidades espirituales y místicas.

Cuando tenía apenas 12 años, Grinberg fue testigo del fallecimiento de su madre, tras un accidente cardiovascular, lo que marcaría su futuro para estudiar la psique y develar los misterios de la mente humana. Por lo que estudiaría psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, y psicofisiología en el Instituto de Investigación Cerebral de Nueva York. Más tarde, obtendría un doctorado por sus estudios de los efectos electrofisiológicos de los estímulos geométricos en el cerebro.

El reconocimiento por parte de la academia internacional, le permitió fundar un laboratorio de psicofisiología en la Universidad Anáhuac en México. Y para inicios de la década de1980, sus estudios fueron recibidos por la UNAM, donde abrió un segundo laboratorio. Finalmente, en 1987 el Dr. Grinberg inauguró el Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia, donde exploraría los límites de la academia, incursionando en el misticismo, las paraciencias y el esoterismo.

Decisión, que puso en duda su reconocimiento como un científico serio y le provocó muchas críticas. Sus investigaciones se centraron principalmente en el estudio del chamanismo de los pueblos originarios de México, algunos de los cuales eran capaces de realizar obras inexplicables, según decía.

Entre los brujos y místicos que conoció destacó la chamana Pachita, una mujer que supuestamente realizaba cirugías espirituales, procesos quirúrgicos sin material médico. De acuerdo con lo declarado por la misma Pachita, su cuerpo servía como caja de recepción del espíritu del tlatoani Cuauhtémoc, quien le ayudaba a obrar sus embrujos.

Tratando de aplicar el método científico, el Dr. Grinberg intentó explicar los fenómenos paranormales a través de la llamada teoría sintérgica, la cual proponía que no existen objetos separados unos de los otros, sino que todo forma parte de un campo informacional de una complejidad extraordinaria, y que nuestro cerebro interactúa con este campo”. Grinberg mencionaba que dicho campo es el mismo que algunos físicos nombran campo preespacial, y que cuando el cerebro interactúa con ese campo, se genera la percepción espacio-temporal que conocemos, es decir, los objetos con forma y figura.

“Ni siquiera alcanzamos a entender cómo hace el cerebro para lograr este portento, este milagro, de la realidad común y corriente; de lo que vemos como una imagen visual, de lo que oímos como un sonido. Son tantas las operaciones cerebrales que se requieren para lograr este milagro, que es la realidad cotidiana que me atrevería decir que estamos ante un mecanismo, el cerebro humano, con capacidades ilimitadas. No se requiere ir más allá, simplemente considerar que esta matriz informacional, que el cerebro decofica, es tan compleja, y es más compleja la realidad perceptual, para quedar asombrados de la capacidad que tiene el cerebro, para realizar lo más común y corriente, que es nuestra percepción visual, auditiva, etcétera.” Dr. Jacobo Grinberg.

A pesar de las críticas en su contra, el científico no vaciló en postular que el cerebro tenía habilidades extraordinarias, muy poco desarrolladas por los seres humanos. Con base en dicha idea, explicó que los chamanes interactuaban en una realidad que no tiene pasos intermedios, donde no hay procesos. De acuerdo con Grinberg, Pachita interactuaba con la matriz sin intermediarios, lo que permitía realizar actos inexplicables.

“Por ejemplo, Panchito, el chamán maya, tenía esta misma característica, de estar localizado en un nivel de conciencia directo que se manifestaba en su sensibilidad portentosa”. Dr. Jacobo Grinberg.

Sobre los supuestos portentos de los chamanes, el investigador pensaba que cuando la realidad se crea como resultado del proceso cerebral, ésta tiene realidad pero como conciencia y no material. Debido a que Pachita estaba en un lugar directo de conciencia, podía actuar desde las leyes de ese nivel, en el que la persona rompe la ilusión de su individualidad, y se da cuenta de que en realidad todo es conciencia.

Pese a la dificultad de su investigación, Grinberg intentaba aplicar principios científicos y un método para explicar los sucesos preternaturales que se estaban presentando.

Sin embargo, estas investigaciones, en el borde de lo esotérico, pudieron haber influido en el mayor misterio de su carrera y su vida. El 8 de diciembre de 1994, el Dr. Jacobo Grinberg desapareció sin dejar rastro alguno. Lo que ha provocado todo tipo de especulaciones y teorías de conspiración, desde que trascendió del mundo material, hasta que fue secuestrado por la CIA o la NASA.

La ausencia del polémico científico, no fue advertida sino hasta cuatro días después, cuando debía llegar a la celebración de su cumpleaños. La investigación sobre su desaparición quedó en las manos de Antonio Fernández González, entonces procurador General de Justicia del Distrito Federal, quien formó una fiscalía para buscar al experto en psicología. Sin embargo, un año más tarde el fiscal Clemente Padilla quedó removido del caso, pues había tocado algunos temas sensibles, y nunca más volvería a ejercer en el sistema de administración de justicia mexicana. Lo que a su vez, ha abonado aún más a las teorías conspirativas en torno a su misteriosa desaparición.

Sin un cadáver o pistas que ayudaran a las autoridades, hasta el día de hoy, nada se sabe del paradero del Dr. Jacobo Grinberg. Por lo que aún quedan muchas preguntas sin respuestas como ¿Si sus descubrimientos llamarían la atención de agencias de inteligencia? ¿Afectarían intereses de personalidades oscuras que atentarían contra su vida? ¿O si habría conseguido ascender a otros planos de la realidad? Misterio, que quizá, jamás se resuelva.