Cada año, durante los meses más cálidos, las aguas saladas de un lago ubicado en el Westgate Park de Melbourne (la segunda ciudad más grande de Australia) adquieren un color rosa brillante.

Esta inusual tonalidad se debe a una reacción de las algas ante los altos niveles de sal, la gran cantidad de luz solar y el aumento de la temperatura en el agua. Todo ello se traduce en una elevada producción de betacaroteno, que refleja el color.

Debido a su matiz brillante, el lago se convierte por estas fechas en una atracción turística, a donde los visitantes acuden para tomar cientos de fotos del colorido fenómeno.


Por lo general, el lago vuelve a su tonalidad normal cuando las temperaturas bajan y aumentan las lluvias, por lo que es mejor verlo cuando el clima es aún cálido, aconseja el diario ABC News.

Las autoridades locales han dicho que las algas no son dañinas para la fauna local, pero advierten a las personas que no deben entrar en contacto con el agua.