Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Tel Aviv (Israel) sugiere que los hombres de las cavernas, en Europa, se privaban de oxígeno a fin de alucinar mientras creaban sus pinturas rupestres en la profundidad de las cuevas. La investigación, publicada en la revista ‘Time and Mind’, revela que la ubicación de las pinturas en espacios cerrados y profundos fue deliberada para aprovechar la falta de oxígeno, lo que les causaba un estado de alteración mental. Los cavernícolas experimentaban entonces un estado de hipoxia, que aumenta la liberación de dopamina en el cerebro y “resulta en alucinaciones y experiencias extracorporales”.

Los investigadores simularon el efecto de las antorchas “sobre las concentraciones de oxígeno” en estructuras similares de cuevas con representaciones rupestres, que por lo general están ubicadas en pasajes o sitios estrechos en el interior, “accesibles solo con luz artificial”. “Discutimos la importancia de las cuevas en las cosmovisiones indígenas, y sostenemos que entrar en esos entornos profundos y oscuros fue una elección consciente, motivada por la comprensión de la naturaleza transformadora de un espacio subterráneo sin oxígeno”, reza el estudio.