Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las ratas de agua australianas han desarrollado una técnica para cortar con precisión “quirúrgica” los cuerpos venenosos de los sapos de caña, una especie invasora, para alimentarse exclusivamente de sus órganos no tóxicos. Los hallazgos se detallan en la revista ‘Australian Mammalogy’.

Los sapos de caña fueron introducidos en el estado de Queensland en la década de 1930 para combatir una especie de escarabajo que era particularmente dañina para las cañas de azúcar. Desde entonces la población de estos batracios se ha descontrolado y se han propagado por diferentes partes del país.

Cuando estos anfibios se sienten amenazados excretan una neurotoxina blanca de los orificios alrededor de la cabeza; si esta sustancia se ingiere, causa convulsiones, parálisis y posteriormente la muerte, lo que ha provocado la disminución, y en algunos casos la extinción local, de varias especies nativas. Al llegar a la región de Kimberley (Australia Occidental) entre 2011 y 2012, estos anfibios provocaron la muerte de muchos ejemplares de numerosas especies en peligro de extinción, entre ellas lagartos y el ‘quoll’ o gato marsupial.

Después de trabajos de campo en la región, los investigadores han encontrado que la rata de agua, conocida localmente como ‘rakali’, es una de las especies que está haciendo frente al sapo invasor. Según explican, comenzaron a estudiar al animal después de que en 2014 encontraran en un arroyo a varios sapos de caña, la mayoría de gran tamaño, “boca arriba con incisiones casi quirúrgicas en el pecho”. Constataron que sus corazones e hígados habían sido consumidos, mientras que la vesícula biliar (que contiene sales tóxicas) se encontraba fuera del cuerpo.

Los investigadores aún no están seguros de cuándo las ratas de agua comenzaron a cazar sapos de caña, pero el roedor parece conocer la mortalidad, como demuestra que comen las partes alrededor de las glándulas tóxicas pero no las glándulas en sí, evitando de esta manera envenenarse. Pese a que no han podido ver de cerca cómo los roedores matan a los sapos, se cree que les abren el pecho (la parte menos venosa) con los dientes y luego retiran los órganos con las manos.

Marissa Parrott, bióloga y autora líder del estudio, afirmó a ‘Vice’ que “solo dos años después de que los sapos de caña se mudaron al área, [las ratas] han aprendido a desactivar, matar y comer algo que había matado a tantos otros depredadores en la región”. Se cree que las ratas aprendieron desde cero a descubrir qué partes del sapo los enfermaron o que ya tenían experiencia previa al alimentarse de ranas venenosas de Australia. Parrot señala que las ratas de agua podrían ser una forma eficaz para la lucha contra el invasivo sapo de caña.