¿Cómo logran los bosques tropicales mantener su exuberante biodiversidad? ¿Por qué unas especies de árboles rara vez llegan a dominar a otras? Esta cuestión ha sido durante mucho tiempo un rompecabezas para la comunidad científica, algo comprensible si tenemos en cuenta que apenas medio kilómetro cuadrado de bosque virgen en Borneo o el Amazonas contiene tantas especies de árboles como 4,2 millones de kilómetros de bosque de zonas templadas en Europa, América del Norte y Asia combinados.

La respuesta, según se desprende de un nuevo estudio publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, se encuentra en el suelo cerca de árboles individuales, donde residen los ‘enemigos’ naturales de árboles. Estos enemigos, incluidos los hongos y los artrópodos, atacan y matan muchas de las semillas y plántulas cerca del árbol huésped, impidiendo el crecimiento local de árboles de esa misma especie.

ambién juega un papel importante la gran variedad de animales, desde mamíferos hasta aves, que propagan semillas por todas partes, ya que, de esa forma, ayudan a mantener un equilibrio en los bosques, asegurando que numerosas especies de plantas y árboles tengan una buena oportunidad de lucha.

“En los trópicos todas las especies de árboles parecen tener una ventaja competitiva similar. Hay una gran cantidad de especies, pero pocos ejemplares de cada especie”, explica Taal Levi, autor principal del sistema. “Las posibilidades de desaparecer deben ser altas. Sin embargo, tiene que haber un mecanismo que impida que una especie se convierta en común, se vuelva dominante, y estos enemigos naturales son los que saben determinar al [árbol] huésped”, comenta.

La idea de que los enemigos naturales mantienen las especies individuales de árboles bajo control no es nueva y, de hecho, fue planteada hace casi medio siglo por dos científicos en lo que se conoce como la hipótesis de Janzen-Connell. Gracias a este mecanismo hasta 1.000 árboles diferentes pueden prosperar en la misma área general dentro de ciertos bosques tropicales.

Sin embargo, Levi y sus colegas dicen que esta estrecha relación entre los árboles y sus enemigos naturales es la clave para la diversidad de los bosques tropicales.

En este sentido, descubrieron que si los hongos, artrópodos y otros enemigos naturales de los árboles crean zonas protectoras alrededor de los árboles donde un nuevo árbol de la misma especie no puede arraigar o crecer hasta la madurez, entonces los niveles muy altos de diversidad de árboles en los bosques tropicales pueden mantenerse indefinidamente, sin interferencia humana.