Tras su preparación, se convierten en un alimento muy nutritivo; desde la época precolombina, juegan un papel importante en la alimentación de los mexicanos.

Son ricos en calcio, potasio, fósforo, sodio, hierro, magnesio, yodo, niacina y vitaminas C, E, B y A, y necesarias en el desarrollo del sistema nervioso, además contiene proteínas de alto valor biológico, pocas grasas, nada de hidratos de carbono y una gran cantidad de aceites omega 3, informa la ‘Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca de México’.

Por su carne magra y de fácil digestión se pueden incluir en los regímenes de adelgazamiento y en los de personas convalecientes; ayudan a reducir los niveles de colesterol y las enfermedades cardiacas, entre otras prevenir anemia y osteoporosis.

Alimentarse adecuadamente es una necesidad básica del ser humano que influye de manera directa en su salud y calidad de vida.