A pesar de que siempre ha estado asociada a las dietas extremas, en realidad la lechuga es un alimento con grandes propiedades que no puedes desaprovechar.

La lechuga tiene una gran cantidad de fibra dietética, que ayuda a mejorar la digestión y estimula el movimiento de los intestinos. Además, es útil en casos de retención de líquidos, cálculos renales y problemas de flatulencias. Al ser fuente importante de hierro, es recomendada en casos de anemia y fatiga, reporta ‘El Espectador’.

Es un excelente remedio casero para la gripe ya que fortalece las vías respiratorias. Por otro lado, tiene un efecto calmante y sedante ayudando a controlar el dolor muscular, los nervios y el insomnio. Es fuente de antioxidantes que ayudan a disminuir el colesterol alto, retrasar  el envejecimiento celular y a mejorar la circulación.

Regula los niveles de azúcar en la sangre por lo que es ideal para pacientes diabéticos. Es rica en vitaminas A, E, C, B1, B2, Y B3, así como en calcio, magnesio, socio y potasio. Consumir 100 gramos de lechuga aportará al organismo la cantidad diaria necesaria de vitamina A y betacarotenos.

La lechuga es rica en vitamina K, un nutriente esencial en el metabolismo óseo, al ayudar en el crecimiento de la masa ósea. Estudios han señalado que esta vitamina tiene un papel importante en el tratamiento contra la enfermedad de Alzheimer. Posee oligoelementos como el selenio que previenen el desarrollo de ciertos tipos de cáncer como el de pulmón, próstata y colon. Una infusión de esta hortaliza puede ser el remedio ideal para los molestos cólicos.

La lechuga aporta aproximadamente 15 calorías por cada 100 gramos; contiene gran cantidad de agua lo que permite que el cuerpo se mantenga hidratado, y tiene un efecto saciante por lo que te mantendrá satisfecha por más tiempo.