Más de 12.000 personas en EE.UU. han presentado, en medio de la pandemia, sus solicitudes para adherirse a lo que la NASA llama la generación Artemis, una nueva clase de astronautas que irá a la Luna y a Marte. Se trata del segundo número más grande de solicitantes que han respondido a las convocatorias de la agencia, según sus funcionarios.

El plazo para aplicar fue bastante breve: entre el 2 y el 31 de marzo. La gente respondió desde los 50 estados estadounidenses, la capital federal y cuatro territorios no incorporados. Sin embargo, se ha mantenido el récord de 18.300 solicitudes que la NASA recibió en 2016. Los seleccionados en aquel entonces se graduaron en enero de este año.

Un comunicado emitido por la ‘NASA’ el 1 de abril destaca que, en comparación con aquella convocatoria con mayor respuesta, esta vez se elevó el requisito de educación para los solicitantes de una licenciatura a una maestría en un campo de ciencia, tecnología, matemáticas o ingeniería. Además, el período de aplicación se acortó de dos meses a uno. Recoge también un comentario del administrador del programa, Jim Bridenstine, quien calificó de una “nueva y audaz era de exploración espacial” la que abre el programa Artemis. El funcionario espera que esta “próxima clase de astronautas” que se convoca ayude “a explorar más que nunca la Luna y nos lleve al planeta rojo”.

A partir de ahora mismo, la NASA tiene el desafío de reducir la multitud de solicitantes a un puñado de candidatos dignos de volar al espacio. La agencia tardará más de un año en decidirlo, y se espera que anuncie los nombres a mediados de 2021. Los siguientes dos años y medio los candidatos seleccionados se entrenarán para un futuro vuelo. EE.UU. tiene programado para el año 2024 alunizar a la primera mujer y algunos hombres más y, para la década de los 2030, continuar hacia Marte.