El pasado mes de febrero, un grupo de científicos de la Universidad Católica del Norte en Chile y el Centro de Astrobiología de España descubrieron un yacimiento de incontables bacterias, arqueas y otros restos biológicos a dos metros de profundidad en el lugar más seco del planeta, el Desierto de Atacama, informó el diario británico ‘Metro’.

Los científicos indicaron que estos microorganismos se adaptaron para no necesitar luz solar ni oxígeno para sobrevivir.

Estas criaturas viven en una capa compuesta por sal y otros minerales, como anhidrita y perclorato, que de acuerdo con los expertos, no son materiales ideales para sostener vida.

 

 

Los astrobiologos indicaron que se trata de un gran descubrimiento que abre la posibilidad de encontrar indicios o desarrollar técnicas que permitan hallar vida en otros planetas como Marte.