EE.UU., China y los Emiratos Árabes Unidos están a punto de enviar sus naves no tripuladas a Marte a finales de este mes. Cada aparato tendrá que viajar millones de kilómetros para llegar al plantea rojo el próximo febrero.

Los tres lanzamientos, casi simultáneos, no son una coincidencia y responden a una ‘ventana’ de pocas semanas durante la cual Marte y la Tierra estarán en alineación ideal en el mismo lado del Sol, lo que minimiza el tiempo de viaje y el uso de combustible. Dicha ventana se abre solo una vez cada 26 meses, precisa ‘Los Angeles Times’. Así, la siguiente oportunidad de lanzar nuevas misiones a Marte tendrá lugar solo en 2022.

Aunque la NASA ha llevado ya cinco ‘rovers’ a Marte, los próximos lanzamientos serán los primeros intentos de China y los EAU de enviar misiones al planeta vecino. En esta ocasión, EE.UU. lanzará un rover Perseverance para recolectar muestras de rocas, que serán traídas a la Tierra para su análisis en aproximadamente una década. El lanzamiento está previsto para el próximo 30 de julio desde Cabo Cañaveral. El aparato tiene programado aterrizar en el cráter Jezero, antiguo delta de un río y lago, y tendrá como objetivo buscar rocas que contengan posibles signos de una antigua vida microbiana. El ‘rover’ también intentará producir oxígeno a partir del dióxido de carbono existente en la atmósfera marciana.

Por su parte, la nave de los EAU, bajo el nombre de Amal o Hope, que significa ‘Esperanza’, es un orbitador que será lanzado desde Japón ya esta semana. Construido en colaboración con la Universidad de Colorado, en Boulder, llegará a la órbita de Marte para estudiar la atmósfera superior y monitorear el cambio climático. La sonda no aterrizará en la superficie marciana y se unirá a otras seis naves que orbitan el planeta. Su objetivo será trazar un mapa global del clima de Marte durante todo un año marciano.

Se espera que China lance su misión Tianwen-1 alrededor del 23 de julio, informa el portal ‘The Planetary Society’. Consistirá en un orbitador y un ‘rover’, equipado con un sistema de radar, capaz de detectar bolsas subterráneas de agua. Para su primer intento de aterrizar en otro planeta, Pekín ha elegido un lugar al que se ha dado el nombre de Utopia Planitia, un vasto campo de roca volcánica.