Miles de peces podrían morir a finales de esta semana en la Bahía de San Francisco, EEUU, por la llegada de la ola de calor más larga e intensa de este año, que ya está provocando la temible marea roja.

Situación que provocará las condiciones perfectas para la floración de algas rojas tóxicas, que los científicos creen son las culpables de la reciente muerte de miles de animales marinos en la zona, en los últimos días. Desde los pequeños fonios aleta amarilla, hasta tiburones, manta rayas y esturiones verdes, especie ya amenazada.

Los expertos y reguladores no tienen una idea clara de cuándo podría terminar este evento de marea roja y lo más grave es que aseguran que por el momento no existe solución disponible para reducir el curso y reducir la extinción de la vida marina en la Bahía.

Tampoco está claro cómo podrán deshacerse de los miles de peces muertos que contaminan la bahía y las playas.

Los peces muertos comenzaron a aparecer en la Bahía de San Francisco el viernes. Desde entonces, se han observado en Foster City, el estuario de Alameda, Keller Beach, Sausalito, Fort Baker y Lake Merritt, según informes presentados a San Francisco Baykeeper, un grupo ambientalista centrado en las condiciones del agua en la bahía.

Se han matado innumerables tipos de peces, incluido el esturión blanco y la lubina rayada, según Jon Rosenfield, científico principal de San Francisco Baykeeper. “Al menos un esturión verde, que se considera una especie amenazada según la Ley Federal de Especies en Peligro de Extinción, también fue encontrado muerto. Sin embargo, el equipo de inspección estatal no ha encontrado otros cadáveres de esturión verde.”

El probable culpable, dicen, es Heterosigma Akashiwo, un tipo de fitoplancton que se ha encontrado durante mucho tiempo en la Bahía de San Francisco, aunque rara vez en la medida en que se ha visto recientemente.

“Es particularmente peligroso para los peces, porque produce múltiples sustancias, incluida al menos una neurotoxina, que pueden afectar las branquias de los peces”, dijo Raphael Kudela, profesor de Ciencias Oceánicas en la Universidad de California, Santa Cruz. Otra consecuencia de la intensa ola de calor en el hemisferio norte.