Los especialistas de la NASA que están investigando las causas de un fallo sobrevenido durante la primera misión de la nave espacial Starliner, el pasado mes de diciembre, han encontrado errores fundamentales en el programa informático desarrollado por Boeing, informa ‘The Washington Post’.

El fabricante de aeronaves examina ahora un millón líneas del código informático del vehículo espacial, aunque no ofreció detalles sobre cuánto tiempo podría tomar la inspección. Funcionarios de la NASA y de Boeing han destacado que lograron corregir los problemas que surgieron durante la primera misión Starliner, que aterrizó con éxito dos días después de su lanzamiento. Sin embargo, subrayan que se produjeron múltiples fallos durante el vuelo que, de no haberse detectado en el último momento, podrían haber desembocado en un “fallo catastrófico de la nave espacial”.

 

 

 

Según el diario, Douglas Loverro, administrador asociado de la NASA para la exploración humana, asegura que no puede hablarse de una conexión, si es que realmente hay una, entre los problemas con el programa informático de Starliner y los fallos en el software de los aviones 737 MAX, dos de los cuales se accidentaron en 2018 y 2019, cobrándose la vida de 346 personas.

Sin embargo, el descubrimiento de varios problemas con el programa informático de Stariliner indicó que existe “un desajuste real del proceso de software”, ha subrayado Loverro. “No sabemos cuántos errores de programa informático tenemos, si tenemos solo dos o varios cientos”, ha añadido. “Lo principal es que esta industria es muy mala en la producción de software”, sostiene el especialista. Según Loverro, Boeing puede haber tenido “un buen programa, pero no fue ejecutado correctamente”.

El pasado 6 de febrero las autoridades de la NASA destacaron que, además del fallo que le impidió a la nave Starliner acercarse a la EEI, los especialistas de Boeing encontraron un segundo error en el programa informático de aeronave mientras regresaba a la Tierra. Este error de software habría hecho que los propulsores se dispararan de manera incorrecta, posiblemente provocando el choque entre el módulo de la tripulación con el módulo de servicio, lo que podría haber dañado ambos módulos durante el descenso. El equipo de especialistas de Boeing detectaron este fallo y lo corrigieron por control remoto.